Aquel trágico primero de agosto de 1498, desembarcan en costas venezolanas, los hombres del horror, cuya ambición desenfrenada solo fue superada por su crueldad. Era la barbarie que traía los símbolos del catolicismo y la civilización para diezmar y desolar las nuevas tierras. Los naturales fueron perseguidos, ultrajados, torturados y aniquilados con una velocidad solo comparable con la plaga de la viruela, traída por los agresores. Total una población de mas de 250.000 aborígenes mueren en menos de 100 años de reducción o adoctrinamiento para la servidumbre al nuevo imperio español. El valle de Pacairigua no escapó de ello, una vez asesinado Tamanaco y Guaicaipuro, el último bastión indígena aun en armas en el país de Los Caracas eran los Tomuzas y Quiriquires gobernados por el bravo Pacairigua y sus homólogos Curupao y Turumo. Para tomar estos valles portales de Barlovento y oriente se designó al mayor asesino de indios de la nueva Andalucía “Garci González Da Silva en sustitución de Francisco Infante el cual había fracasado en varios intentos por haberse contagiado de una gripe embrujada por estas tribus, que empezó por él y se adueño de sus soldados y dóciles servidores indios pero que en ningún momento afecto a sus prisioneros Tomuzas o Quiriquires. En el año 1578 surge el enfrentamiento, justo en la convergencia de los tres ríos. Pacairigua está al asecho y Garci González hombre adelantado en esas luchas divide en dos a su ejército, unos por el cauce del río Guarenas y el otro por la cuenca oeste, sorprendiendo a Perque jefe de los Guaterí, avanzada de Cumanagotos que habían entrado por oriente huyendo al mismo González y aliado ahora con Pacairigua. interviene en la batalla. Vencido Perque, Pacairigua arremete contra los españoles, haciendo lo propio Curupao, pero la columna de la cuenca oeste los lleva a atrincherarse entre los bambúes, donde González prende fuego a un claro alfombrados de hojas secas, Pacairigua surge de entre la humareda con sus bravos al combate cuerpo a cuerpo, mientras Curupao logra escapar por el “Río Grande” hacia las montañas del noroeste. Pacairigua muere, con gran cantidad de los suyos, se tiñe por primera vez de rojo el río que luego llevaría su nombre, Turumo llega tarde a la gesta, González forma fuerte y se desplaza al Tuy. Turumo con gran dolor se entremete en las montañas del nordeste con el resto de su gente, donde nunca mas se supo de él. Esta sería la última resistencia de los valles del centro, pero aun el valle permanece desierto, por el temor de los españoles a la maldición que enfermó a los soldados de Francisco Infante y a una nueva arremetida de los fugados a las montañas, así como a un envenenamiento de las aguas de los ríos, cuyas cabeceras estaban aun pobladas por los naturales.
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