No pretendemos hacer una apología de aquel hecho y mucho menos repetir, o cacarear la historia elementalmente narrada en los libros de texto escolares. Hablemos del contexto político-cultural en que se dio este acontecimiento y salvando las distancias, comparándolo en la medida de lo posible con nuestra situación política nacional. Pues, ¿qué utilidad tendría la historia, si no pudiésemos ubicarnos en unos de sus momentos y conocedores de su desenlace proyectar nuestro futuro inmediato?
Las insurrecciones en la Venezuela Colonial no eran nada extraño, ya había Guaicaipuro hecho sentir a los españoles, que estaban más que poblando una tierra paradisiaca, estaban aniquilando una nación para despojarlos de su soberanía y riquezas, así se dio la insufrible muerte del negro Guillermo de Barlovento. Menciono estos episodios porque para juzgar el 19 de Abril de 1810 con equidad, debemos despojarnos del dolor que estos crímenes nos traen, y cuyas causas consideramos aisladas de los hechos que motivaron el 19 de abril de 1810.
Cosa de Blancos esclavistas
Pues lo acaecido en abril, fue un asunto de blancos, un problema de orgullo, de política, muy lejano a la justicia social republicana. No quiero con ello desmerecer la visión de libertad que internamente resguardaban algunos para entonces prematuramente patriotas. Ya para la fecha Juan Francisco de León había establecido un precedente al enfrentarse a la Guipuzcuana, no obteniendo el respaldo de los mantuanos caraqueños fieles a la corona española, más adelante Pedro Gual y José María España encuentran la muerte por parte de sus congéneres al querer establecer la independencia de la provincia de Venezuela y son estos mantuanos caraqueños --con algunas excepciones-- quienes los delatan y avalan sus condenas por traición. Mas el síndrome de emancipación estaba germinando en el corazón de los jóvenes, influenciados por la literatura francesa, que rezaba los derechos del hombre.
La libertad no era lo deseado
Para 1806, no es un blanco quien afronta una verdadera acción de emancipación, sino un Pardo, Don Francisco de Miranda, mas los primeros resentidos fueron los blancos mantuanos, quienes condenaron el hecho, y formularon mediante documentos las declaración de proscrito a Miranda, apegándose a la corona Española y a los beneficios que esta les otorgaba, pues para ellos la patria era España. Vistos estos procedentes, era difícil creer por parte de los pobladores de la Venezuela Colonial -- entiéndase, Pardos, negros, indios y españoles de orilla --, otra intención en las reuniones de los blancos mantuanos que la de preservar sus intereses, privilegios económicos y sociales, a su vez conquistar derechos políticos que los convertirían en unas especies de reyezuelos en tierras americanas, o sea en los primeros amos y señores del valle. Es así como para la fecha, los españoles criollos a sabiendas de la conquista de España por parte de los franceses y las declaraciones del Consejo de la Regencia, ven coronada la oportunidad de conquistar sus anhelos.
Cada cual con su interés
No quiero ilustrar, como lo dije al principio, a un Madariaga con el índice alzado en señal negativa, ni a un Emparan renunciando molesto al poder. Quiero hablar de los hombres, de sus intereses, de sus liderazgos. Hasta ahora hemos resaltado algunos aspectos que denotan la poca voluntad de justicia que manifestaban aquellos hombres de buena familia, dueños del poder. Mas sin embargo confieso tener una gran admiración por estos, nuestros antecesores quienes sufrieron miles de penurias viajando contra vientos y mareas, en un hostil océano y venciendo mil tormentas y millones de prejuicios, arriban a tierra continental, donde los esperaban mil plagas y un territorio saturado de salvajes bosques y venenosas flechas y aun así, sembraron de ciudades las tierras y caminaron palmo a palmo con sus pesadas armaduras desde el Orinoco hasta la cumbre de los Andes, y más adelante sus descendientes harían la proeza de montarse a caballo en Caracas y llegar en él hasta Bolivia.
Patriotas o traidores
Mas lo importante es en este momento es resaltar que los caraqueños españoles, aprovechando la condición de su patria madre, no lo pensaron dos veces para tomar la oportunidad de asumir el control de la administración de la provincia. Este movimiento no fue por la libertad sino por la independencia, por ello no era causa común con el pueblo, que en su mayoría no era de sangre noble según su propios prejuicios raciales. Me atrevo en este momento a decir, si se quiere, y en contra de la historia oficial, que si hubo un patriota en esta contienda, fue precisamente El Capitán General Vicente Emparan, óigase bien un patriota español, pues no había dos naciones en pugna sino la división de una, que incluso alegaban hacerlo en defensa del Rey. Tanto así, que la junta formada se denominó Junta pro defensa de los derechos de Fernando VII.
El “patriota” Emparan
Bueno citamos a Emparan, porque éste no utilizó la violencia para amedrentar a los subversivos, que para muchos, abandonaban en el momento más crítico de su historia a la España que le había dado sus dotes y privilegios, en cambio Emparan asumió la posición digna de no arremeter contra los suyos y asumir con dignidad su papel histórico, no fue el pueblo quien le sugestionó para ello, ¿Cuál pueblo había en la Plaza Mayor? Era jueves Santo, los esclavos que deambulaban tras de sus amos no tenían derecho a hablar, y frente a la iglesia solo estaban los que podían entrar por derecho a ella, o sea blanco mantuanos, y entonces la mayoría de la población parda e india ¿qué papel jugaba en esta renuncia de Emparan? Ya Emparan estaba al tanto del complot de los caraqueños al grado de conocer de la disolución de una reunión, donde se obtuvo como resultado ningún preso ni torturado, solo enviados lejos de Caracas a los implicados, por esta razón es que los Bolívar, los Ribas y los Toros, entre otros, no se encuentran en Caracas para la fecha. Volviendo a Emparan nadie le niega su excelente gestión como gobernante de las provincias de oriente y Caracas. El pueblo de Emparan eran los españoles mantuanos y no hay mayor gesto patriota que el no levantar las armas contra el pueblo.
El maltrato a Madarriaga
También es pertinente salvar la figura del presbiterio José de Madariaga, quien la historia dibuja como a un oscuro sacerdote con el índice alzado diciendo que no, pero que en realidad resultó ser un diplomático de altura, cuyo discurso logró que Emparan, antes de su aparición en el balcón del cabildo considerara el nombramiento de la Junta de Caracas y que posteriormente lograse el primer tratado internacional de asistencia recíproca con Cundinamarca en 1811; donde se pacta asistencia militar, si algunas de las provincias es atacada o mezclada en hechos bélicos internacionales? Este ilustre diplomático a quien se le había negado la visa o el permiso para ir a su tierra natal en Chile, a poner al tanto sus posesiones, 15 años después muere en una completa ruina.
No fue un movimiento límpido
Podemos considerar que el 19 de abril de 1810 no fue un movimiento químicamente puro, sino más bien un acto parcial de una determinada clase social, quien repito no luchaba por la libertad sino por el derecho al poder. Pero como iba a luchar por la libertad alguien que por cultura tenía el derecho divino de ser una raza superior, cuya sangre consideraba más pura y noble que el resto de los mortales, y cómo iba a manejar la bandera de la libertad y los derechos del hombre, quien tenía en su haber decenas de esclavos y una autocracia total en sus tierras? Cierto es que el 19 de abril fue quien dio pie a que se formaran otras juntas en las provincias españolas y sí, si es cierto que el 19 de abril fue el primer paso para la independencia de América hispana. Pero habría que considerar el resto de los involucrados o sea por un lado los Españoles peninsulares y por otro la población no blanca de las provincias, ¿dónde quedaban sus derechos?.
Que hablen los españoles
Veamos a los Españoles Peninsulares, y recreemos esta situación ¿cuál sería nuestra reacción como patriotas venezolanos, si el día de mañana esta nación es ocupada por una potencia extranjera que nos depone del poder e implanta un nuevo gobierno y entonces cuando esta potencia se va del país y nos devuelve la soberanía, nos encontramos con que la isla de Margarita se había declarado independiente para que la nación invasora no la afectara, pero una vez que Venezuela recupera del poder, Margarita o los margariteños se niegan a que esta isla siga perteneciendo a Venezuela, y se declara una nación libre e independiente. Pues lo lógico es que los llamemos traidores y le mandemos al ejército para que depongan su actitud y devuelvan la administración al poder central, ¿Cómo se les ocurre? ¿Se justifica entonces la toma armada de la isla? Entonces también se justifica por parte de España la guerra en pro de recuperar las colonias, porque de verdad no era una guerra entre invadidos e invasores, sino entre invasores e invasores.
Que hablen los Excluidos
Ahora veamos al resto de la población no blanca, por ejemplo los pardos, que eran pequeños comerciantes y artesanos, se decían, --buenos nosotros sostenemos la economía pero no tenemos ningún privilegio social, ahora éstos nos piden que sostengamos y participamos en una guerra a favor de los que directamente nos han negados nuestros derechos del hombre, imposible. Mientras los pocos indios que quedaban veían con recelo como éstos quienes técnicamente los habían exterminando ahora empezaban a exterminarse entre ellos. Mas los negros esclavos en la algarabía albergaban el deseo de que toda esta rencilla trajera su libertad, sin embargo para ellos no había diferencia entre tener amos criollos o amos peninsulares, pues así como para los blancos; negro era negro, para éstos; blanco era blanco.
Qué celebramos entonces
A fin de cuentas, ¿por qué estamos entonces emitiendo unas palabras en conmemoración de esta fecha?, pues es muy simple, todo este acontecimiento dio el escenario perfecto para que hiciera su debut político el gran hombre de la América, el joven Simón Bolívar, quien sí albergaba en su corazón el sagrado don de libertad que tanta sed despertaba en el pueblo, el verdadero pueblo. Ir más allá en los acontecimientos de esta narración sería tramontarnos a los sucesos del 5 de julio de 1811 y el resto de la gloriosa epopeya Bolivariana. Pero nuestra intención en este día, es el dar una visión en el presente, de que todo lo escrito no es verdad y no toda verdad está escrita.