De acuerdo a los datos recabados por acuciosos historiadores, a estos dos personajes se les debe mayormente el que ésta magna fecha haya tenido connotación revolucionaria. Este día el ayuntamiento de Caracas tomó el poder en nombre de Femando VII destituyendo al Capitán General Vicente Emparan. Éste hacia escasamente 13 meses había recibido el cargo.
Vicente Emparan se juramentó como gobernador el 18 de febrero de 1809, por lo que no le tocó sofocar la conspiración del mantuanismo caraqueño, donde se tomaron medidas de deportación y confinamiento contra los jóvenes revolucionarios; Capitán Juan Pablo Ayala y sus hermanos. Igualmente fueron expulsados de la ciudad los hermanos caraqueños y confinados a Maracaibo. El Capitán Salón a Margarita, Florencio Palacio a Barcelona y Simón Bolívar se auto confinó en sus posesiones del Tuy. Para ese momento la situación de la "monarquía española" era realmente apremiante, el avance de los franceses sobre el territorio de la península española era indetenible. Ante esta coyuntura los jóvenes revolucionarios caraqueños, entre ellos: Simón Bolívar, Martín Tovar, Sojo Blanco Montilla, Ayala, Díaz, Ribas, Salías y Casado, entre otros se reunieron días antes en horas de la madrugada a conspirar en la residencia de Don José Ángel Álamo.
Actuación de Francisco Salías
Llegó la mañana del 19 de abril de 1810. Como era habitual el "Ayuntamiento Caraqueño" se reunió para asistir como cuerpo a los oficios religiosos del Jueves Santo, contando con la presencia del Capitán General Vicente Emparan, ésta oportunidad fue aprovechada por los jóvenes revolucionarios para plantearle a Emparan la necesidad de organizar un gobierno propio y garantizar así, los legítimos derechos de Femando VIL Luego de escucharlos Emparan con ademanes de arrogancia, manifestó, que eso lo tratarían más tarde, dado que debían asistir a los actos del Jueves Santo. Esta actitud del Capitán General los dejó atónitos, pensando que en cualquier momento ordenaría su aprehensión, dado que imprudentemente le habían suministrado los nombres y conformación de dicha Junta. A partir de ese momento todos en el ayuntamiento se acusaban mutuamente, creando gran consternación, pero entre ellos surgió un revolucionario con clara determinación sobre lo que debía hacer. Ese fue Francisco Salías, quien tomando del brazo al Capitán General en el momento que este, pretendía entrar a la catedral. Acción realmente riesgosa, teniendo en cuenta que el sargento encargado de los soldados granaderos les ordenó a estos levantar sus armas y reprimir al insolente. Allí surgió la providencia divinísima al presentarse su superior el capitán jefe del llamado. Regimiento de la Reina; Don Luis Ponte, quien les ordenó bajar las armas, aun sin estar a favor de los conjurados.
La actuación de Madariaga
Francisco de Salías le exigió a Emparan que volviera a Cabildo, argumentándole que la salud pública así lo exigía. Lo que en esos momentos sucedía a las puertas de la catedral hizo que la gente se arremolinara. Emparán enmudeció y procedió a devolverse constatando con pesar que al pasar ante los guardias, estos no lo saludaban como lo habían hecho minutos antes... ya se sentía sin mando... Al hacer su entrada a la sala constitucional los doctores Juan Germán Roscio y Félix Sosa miembros del cuerpo ya habían tomado asiento y le propusieron nuevamente la conformación de una Junta Suprema. Estos momentos fueron cruciales, dado que aun los caraqueños conservadores tenían casi intacto el respeto a las autoridades del Rey. Tanto fue así que el Dr. Roscio había elaborado un borrador donde se le ofrecía la presidencia de la Junta al propio Emparan, lo cual era un verdadero suicidio político, para la causa libertaria. Aquí nuevamente les acompañó la suerte al presentarse al cabildo el Canónico Don José Cortes de Madariaga, quien fue informado de lo que allí acontecía, en el momento en que se encontraba confesando feligreses en las iglesia de Las Mercedes. Este patriota chileno era un clérigo muy fogoso y de muy buenas cualidades como tribuno. Al presentarse a la sala del Ayuntamiento se sentó y se le proclamó diputado por el clero. Luego de constatar lo deliberado por los ediles, tomó la palabra.. y con marcada vehemencia demostró ante todos lo necesario de la creación de la Junta Suprema y de que no debían defender de nuevo al Capitán General. Estas palabras impactaron a Emparan ya que ahora se le solicitaban directamente la dimisión del cargo. Sus palabras textuales fueron "Se lo pido contemplándole los ojos, en nombre de la justicia y la patria, en nombre de, la libertad" Ante tan apremiante situación Emparan acudió al pueblo asomándose al balcón del ayuntamiento, con la esperanza de recibir su apoyo, situación que fue también aprovechada por Madariaga, quien apostándose detrás de Emparan, hizo señas a los asistentes para que lo rechazaran, al mismo tiempo que gritaba ¡No lo queremos! Emparan al comprobar la falta de apoyo del pueblo dijo .. ¡ Yo tampoco quiero Mando!.
EEUU no nos apoyó
Por todo lo antes expuesto no debe quedar duda de lo determinante que fueron las acciones de Francisco Salías y Cortes de Madariaga. A los pocos días Emparan y su intendente Vicente Lasandre, salían con destino a los Estados Unidos, con el solo pago de sus sueldos. Procedo a resumir las primeras medidas tomadas por la nueva Junta Suprema de Caracas: Suspender el tributo a los indios, Libertad del derecho de alcabala para los productos de primera necesidad, Prohibición de la esclavitud en el territorio venezolano, Creación de la Sociedad Patriótica para la agricultura y la industria, Se decreta el libre comercio con países amigos. Se procedió a enviar comisiones de paz a Guayana y Coro para que se sumasen a la nueva Junta Suprema, ya que era tal la fidelidad de dichas provincias al Rey de España que el gobernador de la provincia de Coro Brigadier Don José Cevallos trató con desprecio al patriota José Antonio. Peor suerte corrieron los emisarios de la Junta Doctores Don Dieho Zugo y Don Andrés Moreno, cuando llegaron a Maracaibo en misión de paz. Apenas pisaron tierras marabinas el gobernador Don Femando Mijares los apresó y los encarceló en el Castillo de San Carlos. A los pocos días los envió a Puerto Rico bajo la acusación de traidores, donde fueron juzgados y condenados a pagar presidio en la fortaleza el Morro. Por otro lado los enviados a Estados Unidos; Revenga y T. Orea regresaron desilusionados por la manera despectiva en que fueron tratados, lo cual dice a las claras su desacuerdo hacia nuestra causa.
Cualquier semejanza con su actitud durante estos tres siglos ¿Será pura coincidencia?