Este viaje atormenta el estómago; esa cantidad de chicharrón y con tanta carnita. Dicen que hace daño, pero, ¡caray!, lo que hace es despertarle a uno el apetito. Esto va diciendo Alberto de regreso a su casa desde Puerto La Cruz. Y es que están buenísimos los chicharrones, así como le gustan para su plato especial.
"Alejandro, vamos a comprarnos un medio kilito que tenga bastante carne", le dice a su hijo, y éste, que está en la edad de la comedera, lo apoya por supuesto.
"¿Será que en la casa tenemos todo lo que necesitamos? Será mejor que nos paremos por ahí, porsiacaso. Cómprate unos tomates, unas cebollas, un pimentón; ¡ah!, no se te olviden la salsa de tomate y los huevos, porque yo sé que en la casa hay adobo, sal, pimienta negra, salsa inglesa y mostaza.
Cuando lleguemos, me vas a ayudar a picar todo eso, mientras el chicharrón, después de picado en cuadritos, lo tenga soltando la grasa, preferiblemente en un caldero de aluminio. Pero una cosa Alejandro, mucho cuidado con decirle a alguien la receta de mi chicharronada. Bueno mira, si tu ves que tiene mucha grasa, le puedes quitar un poco, pero nunca lo vayas a dejar muy seco.
Préstame atención, porque esto es una herencia que te voy a dejar, y tienes que hacerlo muy bien. Te digo una cosa: yo no pelo ni le saco las semillas a los tres tomates que uso, pero eso sí, los lavo muy bien y los pico completicos en cuadritos, al igual que las dos cebollas y el pimentón, pero a éste sí le quitas las semillas y la parte blanca que tiene adentro, ¡okey!.
Cuando tenga el chicharrón ya sofrito, me le vas a agregar todo lo que picaste y lo mezclas bien, le echas un toquecito de salsa inglesa, adobo y pimienta negra, y lo dejas cocinar hasta que todo esté tierno, pero sin que se te desbarate el tomate. Después le vas a agregar la salsa de tomate, de manera que te quede jugoso. Lo dejas cocinar moviéndolo bien.
Al final, cuando veas que todo está homogéneo, le agregas un poquito de mostaza y lo dejas un ratico más. Luego le bajas la candela y le agregas dos huevos, revolviéndolo rápidamente. Le apagas el fuego y lo dejas reposar unos minutos antes de servirlo.
Fíjate que Ángela dice que así será de sabrosa mi chicharronada, que hasta Adrián se la come todita con arepas, arroz, o con lo que se la pongan.