VISITAS
Buscar

774504

 
 Temas principales
 Folclor ::
Versión Imprimible
Al Amigo Nicolás
Juan Ramón Colina Suarez
 
Artículo.-

     Hace unos meses se hizo previsible este momento, cuando por el pueblo corrió la noticia de la convalecencia de este hombre. El almanaque y la mala alimentación, marcaron el final del famoso "Berecheche", a principios del pasado mes de septiembre.

     Nicolás Sarabia, "Berecheche", como era conocido, nació en Caucagua el 2 de enero de 1929, vino a vivir a Guatire junto con sus padres, doña Leonor Sarabia y José Solórzano, cuando era apenas un niño. Este humilde y sencillo ser era común verlo en los últimos años de su vida  acompañado de recogelatas y borrachitos, pero no fue de esta manera que ganó fama, sino con los oficios de liniero y cohetero, herencia de su difunto y reconocido amigo Emilio Cañongo, digo reconocido por ser uno de los sanpedreños más recordados de los últimos tiempos.

     La presencia de Nicolás era imprescindible en cualquier fiesta popular: Tres de Mayo, Virgen de Fátima, Virgen del Carmen, La Soledad, La Coromoto y otras. Manejaba la parte pirotécnica. A todas estas, los niños y algunos adultos se burlaban de su atuendo humilde, siempre vestido con ropas viejas y calzado de alpargatas. Por lo que le gritaban ¡Berecheche! Sobrenombre que le molestaba, respondiéndoles con improperios. Pero cuando nada de esto pasaba era un hombre calmado y hasta conversador.

     La Semana Mayor era una época que lo regocijaba y lo acercaba al común de la gente, era miembro de las siguientes sociedades: Jesús en el Huerto (Domingo de Ramos), Humildad y Paciencia (Martes Santo) y Divino Maestro (Miércoles Santo). Por cierto en una oportunidad cuando la imagen de Jesús en el Huerto salió en procesión por primera vez en hombros (1989) luego de 23 años siendo trasladada en una mesa con ruedas, me comento: "El santo se veía muy bonito en su ´carroza´ pero la tradición es llevarlo en hombros, así que me gusta ese cambio".

     Cuando yo era tesorero de la Sociedad del Domingo de Ramos recibí de sus manos la contribución anual que daba como socio. Humildemente me decía: "Toma esos quinientos bolívares  (la mitad de la cuota establecida) no tengo más", luego agregaba: "Cuando yo pueda le haré un buen regalo a mi santo". Era un hombre muy pobre; quizás ese dinero le hubiese servido para comer esa noche, pero a él le satisfacía más darlo a la sociedad. Y pensándolo bien, era un gesto muy noble. Lo digo porque en esos menesteres conocí a muchas personas que gozaban de mejor situación económica y sin embargo contribuían con mucho menos.

     Durante esa semana era el "liniero" o "varero", encargado de alzar los cables del alumbrado que entorpecieran el paso de las imágenes de mayor altura, como el Cristo, el Nazareno, el Santo Sudario y Jesús en el Huerto. La pesada vara de bambú era su compañera durante casi todo el trayecto, al momento que se requería su presencia surgía entre el público, que se incomodaba de pensar en la posibilidad de que no pudiese controlar su artilugio y cayese sobre los presentes, pero para Nicolás eso era materia conocida durante cuarenta años, así que ya sabía cómo lo iba hacer.

     Por su desinteresada contribución fue galardonado por varias sociedades religiosas y principalmente por la Asociación Civil Sociedades de Semana Santa que le otorgó una medalla al mérito hace varios años. Sirvan estas líneas para homenajear su paso por este mundo, donde dejó un lugar como el hacedor de pueblos que fue.

 
 
Home    TereTere    ¿Cómo Participar?     Tarifas    Contactenos
©2006 Fundacion Tere Tere - Desarrollado por Repus Tecnología
Políticas de Privacidad y Confidencialidad - Admin