El 22 de julio de 1812 ocurrió en Guatire una atroz matanza perpetrada por bandas de negros procedentes de Curiepe, Capaya, El Guapo y otros lugares de Barlovento, que proclamando al rey Fernando VII, se levantaron en armas contra los patriotas, que eran en su mayoría los criollos blancos de holgada posición económica, instigados por los españoles Gaspar González e Isidoro Quintana y de los criollos Elzaburú y Galárraga, que les ofrecían, entre otras cosas, la libertad.
El historiador Manuel Vicente Magallanes dice: “Los negros procedían en la forma más anárquica, pues carecían de jefe que los guiara; por los pueblos por donde pasaron cometieron los mayores desastres, siendo Guatire el más castigado de todos, pues allí se ensañaron contra las personas y los bienes de los principales patriotas de la localidad”.
El señor Manuel Angel Rosas, guatireño de pura cepa y amante de las tradiciones de su pueblo, fundado en ellas, situaba los hechos de que fueron víctimas los hermanos Pompa en el año 1814, y como autores, a las huestes de Boves, pero de las investigaciones realizadas en el archivo parroquial por personas interesadas en la historia del pueblo, gracias a la cortesía del actual Párroco, Padre Mariano, resultó la existencia de un acta de entierro colectiva inscrita en el libro de Entierros N° 3, años 1797 al 1817 que copiada a la letra es del tenor siguiente: “En beinte y dos de julio de mil ochocientos dose yo el Infrascrito Cura Interino de este pueblo de Guatire di sepultura Eclesiástica en el sementerio a Baltazar Pompa hijo legítimo de Juan Alejos Pompa y de Rosalía Bello: a Ramón Pompa h. l. de los mismos, y legítimo marido de Lucía Prado: a Ramón Salinas hijo legítimo de Juan Ventura Salinas y de Agustina García: a N. Arévalosa cuyos padres se ignoran: y a onse cadáveres q. con los antes dichos resultaron del tiroteo habido en este día: no recibieron los Santos Sacramentos por haber muerto en el acto que certifico. (fdo.) Joseph Antonio Pérez (Rúbrica)”.
El Libertador en su Proclama a las Naciones del Mundo desde Valencia, el 20 de setiembre de 1813, al referirse a la situación de hambre y miseria en que se encontraba el país a causa de la implacable persecución dirigida por Monteverde contra los patriotas, entre otras cosas dice: “Tal era el infeliz estado de Caracas cuando reventó en los valles de la costa del Este, la revolución de los negros libres y esclavos, provocada, auxiliada y sostenida por los emisarios de Monteverde. Esta gente inhumana y atroz, cebándose en la sangre y bienes de los patriotas, de que se les dio una lista en Curiepe y Caucagua, marchando contra el vecindario de Caracas, cometieron en aquellos valles, y especialmente en el pueblo de Guatire, los más horrendos asesinatos, robos, violencias y devastaciones. Los rendidos, los pacíficos labradores, los hombres más honrados, los inocentes, morían a pistoletazos y sablazos, o eran azotados bárbaramente...Por todas partes corría la sangre, y los cadáveres eran el ornato de las calles y plazas de Guatire...y otros pueblos...” Si del acta de entierro arriba transcrita se desprende que los muertos eran quince, es de colegir que los heridos fueron el doble de este número, por lo que se puede decir que de los hechos referidos en su célebre proclama, en lo que respecta a Guatire, el Grande Hombre no exageró.