Los bronces dejan salir sus notas a pleno sol. Las maderas, emocionadas, siguen el juego y, con aire marcial, una pequeña sección de percusión se encarga de recordarnos que sin ritmo no hay música posible. Al frente de los 28 instrumentistas, un hombre cano y espigado mueve sus brazos constantemente. Se trata de Guillermo Tovar, el popular director de la Banda Municipal, quien heredó de su padre -el taxista- el mote divertido de "Gofiote".
La Banda Municipal de Zamora fue una idea que germinó en 1981, después de haber sido regada mucho tiempo en las mentes del propio Tovar y de Juan Bautista Carreño, quien fuera profesor de música. Ese año, durante la celebración del título que ostenta Guatire, La Villa Heroica, se fundó oficialmente la Banda Municipal de Zamora, que nació tocando el Himno Nacional con instrumentos que los integrantes habían logrado comprar con su dinero.
La vida de esta institución transcurrió entre altos y bajos, entre actos oficiales y parrandas, entre marchas y guarachas; hasta que el devenir los puso bajo el mando del primer alcalde que tuvo este Municipio. Y es que Guillermo, quien ha sido su director desde los inicios, nos explicó cómo Arístides Martínez destruyó la Banda Municipal, confiscando los mismos instrumentos que tantas veces entonaron los himnos que nos identifican como venezolanos, mirandinos y guatireños.
En realidad, "Gofiote" no puede dejar de indignarse cuando recuerda cómo perdieron sus instrumentos y dice: "Es que ese señor, yo no entiendo que le pasó con la banda; mientras él estuvo de alcalde no hubo Banda Municipal. Menos mal que llegó Carmen Cuevas y restituyó la institución".
Actualmente cuentan con 28 músicos, quienes no tienen sueldo fijo, sino que reciben 15 mil bolívares por cada acto al que asisten. Es decir, que en meses como julio pueden percibir hasta 200 mil, pero en agosto solo obtendrán 30 mil. Guillermo Tovar, líder indiscutido, es un músico de carrera; nació en 1944, hijo de Rafael Tovar, y apenas pudo, se dedicó a su pasión, por ello combinó su carrera militar con los estudios musicales, y actualmente ostenta el grado de Sargento Mayor de la marina, en donde fue integrante de la Banda Marcial. También estudió con el maestro Pedro Muñoz y con el cofundador de la Banda Municipal, Juan Bautista Carreño.
Llegó a hacer arreglos para la Billo\'s y, por supuesto, es él quien se responsabiliza por hacer los arreglos musicales para todas las piezas que sus muchachos -algunos bien maduritos- ejecutan.
Sin concesiones, señala que no existe sede para dicha agrupación y deben ensayar en lugares poco apropiados para este trabajo.
También explica que no tienen uniformes, aunque parece ser que ya la alcaldía está tomando cartas en el asunto.
La Banda Municipal de Conciertos depende en la actualidad de la Dirección de Cultura de la Alcaldía del Municipio Zamora y espera las mejoras en sus condiciones de trabajo y remuneración, merecidas por demás, tomando en cuenta estos veinte y tantos años encargándose de darle negras y corcheas de Patria a nuestra gente.
Pero queda un asunto sin resolver en esta historia: ¿Por qué le decían "Gofiote" al taxista Rafael Tovar? La respuesta nos la da su hijo, aunque auxiliado por "Rojitas", el sanpedreño más blanco. Entre los dos explican que Rafael Tovar, efectivamente, hacía viajes de Caracas a Guarenas en un Ford "tablita" allá por 1928. Entre la polvareda, al final del viaje, aparecía el hombre de casi dos metros de altura, totalmente cubierto por una capa de amarilla tierra. Existe un dulce criollo, muy popular entre los isleños, llamado gofio, y que se sirve cubierto de harina. Así, uno de esos días un agudo guarenero le gritó desde lo lejos: ¡Caramba, pareces un gofiote! Y de allí en adelante no se le conoció por otro apelativo.
Entretanto, el hombre alto y canoso se despide tras llevarnos, como cualquier taxista, por un camino pentagramado, en este viaje repleto de anécdotas y sonoridades.