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Un Derroche de Alegria
Construyendo Caminos
Elizabeth García
 
Artículo.-

     Su expresión es concentrada y su integridad característica; sin duda el material pétreo con que está hecho fue heredado de sus antepasados.
    
     Tiene los pies plantados en suelo firme, pero una parte de su alma con frecuencia se escapa al abismo de los sueños. Es  hombre de facciones severas, pupilas avellanadas, cabellos blancos y sombrero siempre.

     Verlo de frente es apreciar su gesto altivo, esa dignidad sin aspavientos de quien se ha formado solo, ha recorrido su camino rectamente y aún espera mucho de la vida.

     Este talentoso hijo de Guatire, que alegremente nos "envenena", nació el 30 de octubre de 1935 en la imponente hacienda Buena Vista, muy cerca de la línea limítrofe con la hacienda El Bautismo, sector montañoso que rodea la ciudad.

     Tras ser bautizado a los cinco meses de nacido en la Santa Iglesia Parroquial Santa Cruz de Pacairigua, se residencia definitivamente en el sector Patio Grande de Guatire junto con sus padres Carmen Dionisia Almeida y don Julio Vargas, y sus ocho hermanos.

     Su infancia transcurrió entre jugar metras, trompo y perinola y buscar leña en los parajes ahora urbanizados de La Rosa, El Ingenio y Santa Rosa. Antes de iniciar sus estudios primarios en el colegio Elías Calixto Pompa, su madre le impartía clases particulares.  El amor a la cultura lo conduce a ser un escultor autodidacta, inquietud artística que desarrolla desde temprana edad.
"Decoraba mis juguetes, en especial una china" nos cuenta. Así, con sólo 10 años empieza con humor y empeño a labrar bellas figuras en madera natural.

     Para lograr esos tallados que han viajado a lugares tan lejanos como la recóndita Alemania, Claudio dice inspirarse en vivencias típicas. Vírgenes, cristos, sudarios, diversas referencias aparecen en la madera gracias a sus manos, al tiempo que de su garganta nacen versos a la vida, el amor y el humor, que hacen de él un ser único, con un profundo regionalismo y un carácter pintoresco que lo convierten en mucho más que un personaje, en un verdadero valor cultural.

     Con notable sensibilidad ejecuta las maracas entonando joropos y haciendo gala de sus dones de cantante y compositor, virtudes que confiesa haber aprendido animando los juegos de béisbol. Sus méritos son alcanzados por ser considerado un protagonista vital de la Guatire contemporánea, y por representar a un verdadero maestro del quehacer artístico, social, religioso y deportivo, donde a propósito hace estremecer a las tribunas de alegría. Las ligas de béisbol, bolas criollas y todos los demás sectores deportivos del Municipio Zamora ven en él un apoyo.

     Su personalidad encierra una sabiduría que refleja experiencia de vida en cortas palabras y que además fusiona con carisma, humildad, ingenio y sencillez.

     Guatire lo calificó "guatireño destacado" el 15 de septiembre de 1999 por ser una huella histórica y por contribuir a enaltecer el gentilicio guatireño y el desarrollo y bienestar de las comunidades. Reconocimientos para este hombre han sido muchos, entre ellos uno muy especial de parte del Sr. Ángel Pestana, poeta, quien en su libro Versos, valores y recuerdos guatireños hace un homenaje a este personaje.

     Así mismo, el Instituto Autónomo de Cultura del Estado Miranda, adscrito a la Gobernación, le otorgó recientemente y por segunda vez, la orden María Teresa Castillo en su única clase, con la intención de reconocer la labor de personalidades vinculadas al quehacer cultural mirandino.

     Sus obras han sido expuestas en salones significativos dentro del territorio nacional, entre ellos: el Museo Jacobo Borges, el Salón Bigott de Arte Popular, el Salón de Artes Plásticas Mirandino "Cristóbal Rojas", el Museo de Arte Popular de Petare, el Salón Nacional de Talladores de Tintorero, el Salón de Arte Popular "Bárbaro Rivas", el Museo "Salvador Valero" en el Estado Trujillo y el Centro de Educación Artística "Andrés Eloy Blanco" CEA de Guatire, entre otros de no menor importancia.

     A lo largo de su vida Claudio Almeida se ha ganado la subsistencia en diversos oficios y tiene en su haber más aventuras de las que alcanza a contar. Sus trabajos van desde laborar en una lavandería y ser ayudante de albañilería, aunque el que mejor hace es el de regalar alegrías. A sus 65 años "Puro Veneno" como se le conoce popularmente, se halla más enérgico que nunca, con una sonrisa imperturbable y sobre todo acaparando simpatías.

     Sin duda, su nombre y el de su familia enaltecen el gentilicio de nuestra patria chica.

 
Carlos almeida Carlos almeida
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