Detrás de unas paredes de barro y un singular techo de tejas rojas, se encuentra cual portal de Guatire, el Estudio de Arte Las Barrancas. Desde ahí, durante poco más de diez años, se le rinde honor a la vida recordando que ésta no perece, y que más bien, perdura en cada estatua o relieve el espíritu inmortal del hombre.
Lo que comenzó con el gusto por la fotografía, terminó uniéndose al oficio de la familia en las tareas de modelar y esculpir con la misión principal de servir al público. Así fueron los inicios del artista Julio César Briceño quien nos comenta que "el artista no es aquel que sueña como lo hace cualquier individuo, sino aquel que tiene la virtud de construir sus sueños".
Haciendo realidad los sueños de muchos, realizando esculturas, estatuas y monumentos fundidos en bronce, esta familia de artistas se siente orgullosa de plasmar historias y cumplir con el deber de afirmar a través de su arte la identidad de los pueblos.
En todo el mundo han sido vendidas obras que humilde y artesanalmente, una por una, se han creado desde este taller; traspasando fronteras desde Norteamérica a Europa y desde allí hasta el África, a naciones como Estados Unidos, Puerto Rico y Francia entre las más significativas, pues una de sus obras considerada de mayor trascendencia, se encuentra hoy en la sede del parlamento Europeo en Bélgica, exactamente en Bruselas. Se trata de un busto del Libertador Simón Bolívar que tras haber ganado un concurso, ocupa ese sitial de honor; igualmente en la Ciudad de Santa Marta, Colombia, reposa también un significativo relieve en honor al Padre de la Patria. Para quienes tienen más de treinta años en esta labor "es mucho lo que se hace, mucho lo que se aprende, mucho lo que se sufre, y mucho lo que se ríe". Más allá de crear algunas piezas y obtener halagos por ellas, es más importante realizarlas con amor, captar el espíritu que en ellas se encuentra. Esto es lo que comúnmente se les repite a los alumnos de prestigiosas escuelas como la Cristóbal Rojas y la Armando Reverón, "la universidad del arte", quienes se dirigen al Estudio de Artes las Barrancas para cursar allí sus pasantías una vez que han decidido incursionar en esta área artística.
Profesionalismo, amor y cultura más allá del comercio y la producción neta, nos dijo el escultor: "Yo hago arte por amor al arte".
En Venezuela, entre muchas esculturas de héroes de la Patria, es el autor de la polémica estatua ecuestre del Libertador, que en el año 1995 quiso cambiarse por la estatua de Bolívar actualmente ubicada en la plaza 24 de julio de Guatire.
Con relación a lo que significó la concepción de la polémica obra del Bolívar ecuestre de Guatire, agregó que fue una manera distinta de ver al Libertador, quien más que parecer un Dios, fue también un hombre que en las batallas no acostumbraba a ir con la casaca sino que prefería usar camisas, como las que usaba cualquier sujeto de la época. Sin embargo, la reacción que se generó alrededor de la estatua tras un largo lobby de polémicas, le parece buena, porque hizo despertar al guatireño en defensa de sus valores históricos.
Explicó Briceño que la idea no fue deshacerse de la anterior imagen, cuya ubicación ya estaba destinada, según decisión de la Cámara Municipal, para el Salón de Sesiones, como figura responsable de proteger el patrimonio municipal donde a su juicio, ningún gobernante al verla se atrevería a cometer actos de corrupción. A pesar de dicho decreto que se ajusta más a la colocación de ésta estatua en una plaza municipal hasta ahora no creada, la misma reposa bajo custodia en el taller esperando que la Alcaldía retire dicho bien artístico cultural, donde también se encuentra un busto donado para la placita lateral del terminal de pasajeros de Guatire.
"El escultor de sueños" en su búsqueda por desempolvar memorias del pasado, ha sacado recientemente a la luz pública un busto en honor del compositor Eduardo Serrano, autor de la popular pieza "Barlovento". Desea además realizar aquí, en su país, obras como las que realiza en Puerto Rico en honor de peloteros, profesores, boxeadores y la gente del pueblo que merecen homenaje por su comportamiento.
Finalmente comenta: "el venezolano no se quiere, no hace homenaje a sus hombres, le rinde homenaje a los héroes del pasado, olvidándose de los héroes de ahora".