Temas principales
 Crónicas ::
Versión Imprimible
Personaje
Desde mi punto de vista
Felipe Díaz Oropeza
 
Artículo.-

     Sin duda alguna era un personaje de singulares características, enmarcadas en una recia personalidad, atenuada por delicados ademanes y un timbre de voz apagado pero firme. Su espigada figura destacaba con un cadencioso ritmo al caminar.

     Un peculiar estilo de raparse el cabello y el uso de perilla y bigote, reflejaban un divorcio total con los patrones clásicos de comportamiento que pudieran regir su conducta, si tomamos en cuenta que la edad lo ubicaba en la época del conservacionismo. Su hirsuta figura no era en menos cabo de la elegancia, antes por el contrario permanecía erguido aun en los descuidados momentos que el descanso y la distracción pudieran permitirle adoptar una posición más libertina.

     Era ocurrente y reiterativo, a mas no poder, cuando una jugarreta de palabras surtía el efecto de la hilaridad en el o los interlocutores y típica era la frase, como corolario de comentario o respuesta a una interrogativa que implicara un compromiso no deseado: “En su gusto manda usted”. Cuando lo conocí ya estaba alejado de las canchas y las competencias deportivas que al decir de sus antiguos amigos, fue su lado fuerte, particularmente en las especialidades de Voleibol y Baloncesto.

     Un paladín de la cultura y acérrimo defensor de la regionalizad lo llevaron a cultivar géneros autóctonos consustanciados con el sentir popular. La Parranda y los tambores de San Juan lo trastornaban, y el rescate de la Parranda de San Pedro fue uno de sus más destacados logros.

     En el campo profesional, la mística y la dedicación al oficio de formar conciencias y educar a los jóvenes trajo como consecuencias el que se le recuerde con mucho cariño y respeto y son generaciones de coterráneos y extraños los que pasaron por sus manos y en cierto o cual modo reflejan en su comportamiento  algo de lo que él fue.

     Su vida está, como la de los destacados hombres públicos, plagada de anécdotas: su hijo recuerda que le causaba una gran extrañeza cuando en alguna reunión o encuentro fortuito alguien le preguntaba ¿este es tu hijo? a lo cual respondía - ¡y suyo también!. O como cuando en su época de estudiante idealizó la existencia de un perro como mascota el cual puso por nombre “Firulay” y andaba por los pasillos, llevando de una supuesta cadena al consentido Firulay, hasta el punto  de que ingresando tardíamente a una clase fue objeto de una reprimenda y el profesor le ordenó desalojar el aula lo cual hizo sin antes preguntar, me imagino que con mucha seriedad, ¿y Firulay? la respuesta fue contundente  ¡también!.

     Desgraciadamente el destino nos jugó una mala pasada y preferimos pensar que se equivocó de personaje y hoy el CEA lamenta su temprana ausencia y los que gozamos de su deferente amistad y desprendimiento no hallaremos jamás un sustituto.

     Así era nuestro dilecto amigo Francisco Mujica...………...  desde mi punto de vista.

 
Home    TereTere    ¿Cómo Participar?     Tarifas    Contactenos
©2006 Fundacion Tere Tere - Desarrollado por Repus Tecnología
Políticas de Privacidad y Confidencialidad - Admin