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El Licenciado
Don Lorenzo de Zurita
Rene García Jaspe
 
Artículo.-

     El Licenciado don Lorenzo de Zurita, tiene entre sus logros el que en Guatire y Pacairigua se estableciera la Capellanía de Haciendas de Campo que dio inicio a la formación del pueblo de Santa Cruz de los valles de Pacairigua y Guatire.

     Su llegada a Guarenas

     Nuestro biografiado nació en la Villa de Almonacid de Zurita en Castilla la Vieja, Reino de España, cerca del año 1635, fueron sus padres Antonio de Zurita y doña Isabel Molera. Se vino a Venezuela y  con él vivía su sobrino el capitán don Lorenzo de Zurita, natural también de la misma villa en España. El año 1663 fue nombrado Cura Doctrinero del pueblo de Nuestra Señora de La Copacabana de Los Guarenas por el Obispo Fray Alonso Briceño, y bajo su jurisdicción religiosa quedaron además los valles de Guatire, Pacairigua, Araira y Capaya. Su trabajo en Guarenas constaba principalmente de dar atención a los indígenas de las dos encomiendas que formaban el pueblo que eran la del capitán don José Rengifo Pimentel y la del capitán Lucas Martínez de Porras. Rengifo Pimentel le pagaba 4 meses de doctrina al año a razón de 80 pesos, más 8 fanegas de maíz, además de 4 meses a 12 pesos por cera, vino y hostias, para decir misas, 4 meses más de vacante a 12 pesos y otras 8 fanegas de maíz. También le daba dos meses de doctrina a unos indígenas de Chuspa pertenecientes al mismo Rengifo Pimentel que estaban en el pueblo. El capitán Martínez de Porras le pagaba mes y medio de doctrina a 30 pesos y 4 fanegas de maíz, también le pagaba otro tanto de mes y medio y 4 ½ pesos más para cera, vino y hostias para hacer las misas y otras 4 fanegas de maíz de vacante. Al año siguiente de su llegada a Guarenas como doctrinero, el 28 de diciembre de 1664, se instituyó por primera vez la fiesta patronal del pueblo, y de allí en adelante, todos los años, con el aporte de 10 pesos que daba el capitán don José Serrano Pimentel, se hacía una misa cantada, la procesión y se obtenía la cera suficiente para alumbrar la iglesia y la imagen durante la celebración.

     Sus pleitos con Martín de Gámez

     El año 1670 firmó junto con el licenciado Martín de Gámez una obligación de tierras donde una parte de la herencia que Gámez tenía en el valle de Pacairigua, la cual constaba de cierta cantidad de fanegadas de tierras, ubicadas al occidente del río que lo atraviesa, quedaba en manos de Zurita. En esa posesión fundó una hacienda de cacao bien acondicionada en cuanto a herramientas y casas de vivienda, además, compró esclavos para su cultivo y cuido.

     En 1672 mediante orden despachada por don Miguel Núñez y Guzmán, Provisor y Vicario General de esta provincia, se le mandó trasladarse a Capaya para proveer 2 meses de doctrina a unos indígenas que el capitán Serrano Pimentel tenía allá. Zurita obedeció pero al llegar a Capaya no encontró iglesia decente para ministrar sino una tosca ramada, tapada sin puertas ni ornamentos para poder celebrar la misa por lo que solo estuvo allá dos días y medio.

     En 1674 el Obispo de la Provincia, Maestro don Fray Antonio González de Acuña, realizó una visita a Guarenas y su jurisdicción y mandó que el estipendio que se le pagaba a Zurita fuera subido a 140 pesos, 16 fanegas de maíz y 16 pesos para cera, vino y hostias por el servicio que se efectuaba a los indígenas del capitán Serrano Pimentel y a 60 pesos, 8 fanegas de maíz y 8 pesos para cera, vino y hostias por el efectuado a los del capitán Martínez de Porras. El pago se le tenía que dar los 24 de agostos de cada año. Debido a la visita del Obispo encargó al capitán Serrano Pimentel 3 almudes de cacao hecho chocolate y 1 libra de canela.

     En 1675 entabló un pleito contra él el licenciado Martín de Gámez, llevado ante el Tribunal del Promotor Fiscal Eclesiástico, por las tierras del valle de Pacairigua porque Gámez decía que no le había vendido las tierras sino arrendado y Zurita se las quería quitar, a su vez Zurita presentó la carta de convenio como prueba de su compra. Gámez, dejándose llevar por la ira, escribió dos cartas con oprobios y palabras injuriosas contra Zurita además de que lo acusaba de haber sobornado a sus superiores, el Fiscal Eclesiástico ordenó la encarcelación de Gámez por faltarle el respeto a sus superiores y violar la modestia que debía tener como sacerdote, la pena se cumplió en el Colegio Seminario de Caracas, y se determinó la causa a favor de Zurita. Aunque en 1680 Gámez intentó nueva demanda contra Zurita por las tierras tampoco en esa oportunidad obtuvo la razón quedando definitivamente esas tierras en posesión del doctrinero.

     La idea de la Capellanía 

     En el mismo año 1675 compró a doña Catalina Gámez de La Cerda y en 1682 al licenciado don Benito Vásquez de Montiel otra porción de tierras al este del río Pacairigua, frente a su hacienda de cacao y en esta fundó una hacienda de caña de azúcar y construyó el trapiche para procesarla. Mientras no hubo iglesia en la zona de Guatire-Pacairigua-Araira este doctrinero asistía religiosamente a la población establecida en esos valles cuando lo llamaban para confesar a un enfermo grave y darle los sacramentos. En esos tiempos dicha población tenía que trasladarse al pueblo de Guarenas para oír misa semanalmente y los días de fiestas así como para bautizar a sus hijos, casarse y enterrar a sus muertos.

     A partir de 1675 aumentaron las haciendas y por ende la cantidad de esclavos y peones libres asalariados en esos valles por lo que resultó muy difícil que el licenciado Zurita los asistiera. Para solucionar el problema se comunicó con el Obispo González de Acuña solicitando que se formara una parroquia independiente que asistiera religiosamente a la población de Guatire, Pacairigua y Araira, con un Cura Capellán que la atendiera a lo que aquel accedió y alrededor de 1679 se fundó con su permiso una Capellanía de Haciendas de Campo en una ermita construida en las tierras altas de la hacienda del Tesorero Santiago de Liendo, se asignó como Capellán de la misma al licenciado don Tomás de León. 

     Un adiós con testamento

     El 8 de marzo de 1695 otorgó su testamento en el pueblo de Guarenas, especificó que su hacienda de caña de azúcar estaba muy bien aperada y constaba de 14 tablones de caña así como su casa de trapiche fabricada en las faldas de las tierras altas, la de cacao tenía sembrados 10.264 árboles de ese fruto y en esta estaba la casa de vivienda y la de los esclavos. Declaró poseer 22 esclavos que dejó distribuidos así: 11 para el servicio de la hacienda de caña, 9 para la de cacao y 2 que fueron liberados, tenía también una casa en Caracas. Dispuso que su hacienda de caña quedara en poder de su sobrino el capitán don Lorenzo de Zurita y la de cacao se la donó por partes iguales a María Agustina Molera, Pedro de Zurita, Pedro Francisco de Zurita, Sebastián, Fabián y María Bernarda Zurita junto con los 9 esclavos que la atenderían y la casa de Caracas se la dejó a la dicha María Bernarda Zurita. Muy probablemente estos donatarios eran hijos naturales de él ya que usaban los apellidos de su familia cosa común en la sociedad de ese tiempo. Dispuso además que al morir fuese enterrado en la capilla mayor de la iglesia del pueblo de Guarenas y al año sus restos fueran trasladados a Caracas para ser enterrados en la capilla de San Pedro en la Catedral de esa ciudad. Falleció en Guarenas el 30 de diciembre de 1695.

 
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