La Guerra de Independencia.
Se conoce con el nombre de Guerra de Independencia al movimiento armado surgido en 1810 entre Venezuela y España hasta 1823.
España se encontraba bajo el dominio francés, debido a la invasión hecha por Napoleón Bonaparte, quien sustituyó al Rey de España Fernando VII por José Bonaparte, su hermano.
Temerosas las provincias de España en ultramar de caer bajo la explotación del Imperio francés, se declaran independientes de España y en forma paralela forman una junta de gobierno en pro de la defensa de los derechos de Fernando Vil, mas al liberarse España de dicho dominio los habitantes de estas colonias decidieron mantenerse independientes,
cuestión que España consideró una insurrección y los declaró en rebeldía, iniciándose así una escalada de Guerra que sumaron más de 472 batallas y hechos de guerra, dando fin a este capítulo con la Batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821, y la toma de Puerto Cabello el 8 de noviembre de 1823.
Antecedentes de la Batalla de Carabobo
La liberación de Nueva Granada tuvo gran repercusión en España al grado de fraguarse una revolución denominada de Riego y Quiroga; oficiales que impusieron a Fernando VII la Constitución Liberal de 1812, estos acontecimientos dieron pie a los españoles para la búsqueda de la paz en América y por ende propusieron un tratado, es así como los primeros días de enero de 1821, el país se encontraba en medio una tensa calma producto de la firma de un Armisticio que propició luego el encuentro de Bolívar y Morillo el 27 de noviembre del820, dicho tratado debía durar 6 meses, o sea hasta el 18 de abril de 1821, Pero el 28 de enero del mismo año la provincia de Maracaibo se pronunció por la independencia. Haciendo buena la ocasión el General Rafael Urdaneta envía un batallón de republicanos y ocupa la convulsionada ciudad. A todas estas el General La Torre, jefe del ejército español --ya que Morillo se había embarcado el 14 de diciembre para España--protestó enérgicamente a lo que consideró una violación del Armisticio, exigiendo que se desocupara esa plaza, Bencomo (1971) Pág. 31. plantea que el Libertador dio a la sazón una ingeniosa respuesta a La Torre, alegando que al declarase Maracaibo independiente el 28 de enero, la ocupación el 29 por Urdaneta ya se hacía sobre un país libre y por ende no violaban el tratado.
En carta de Bolívar fechada el 6 de Mayo de 1821 a W. Write, expresa lo siguiente: "El armisticio nos ha servido muy bien para prepararnos con tranquilidad y disponernos del modo más ventajoso. Nuestras divisiones se han reforzado y disciplinado, se han provisto y se han colocado de manera que no le quede al enemigo otro partido que el de presentar, desde luego, una batalla, que podemos nosotros aceptar o despreciar según nos convenga".
Ciertamente esta condición del escenario de guerra era la que Bolívar esperaba y para lograrla trazó una estrategia que permitiría la división de las fuerzas enemigas. Para ello fraguó planes que encerraban diversiones, que no eran otra cosa que distraer al ejército realista para dispersar las fuerzas que comandaba el Mariscal La Torre en San Carlos. Las acciones distractoras fueron encomendadas a José de la Cruz Carrillo y a José Francisco Bermúdez.
La Batalla De El Rodeo
Una vez reiniciadas las hostilidades el 18 de abril de 1821. La orden era terminante, el intrépido Bermúdez emprende como una exhalación su epopéyica travesía. Su misión, tomar Caracas, más evitando arriesgar batalla sin la seguridad de la victoria, cuestión difícil para tan osado guerrero pues su sed de gloria lo hacia capaz de enfrentar titánicos oponente y cual David su onda giró siempre oportuna ante la mole del Imperio.
Abril 28. Desde Barcelona con 1200 hombres, audaz inicia la gloriosa ruta, no sin antes encomendar al Coronel Agustín Armario 500 hombres para intranquilizar y contener a los realistas concentrados en Cumaná. Es así como arrastrando tres piezas de artillería; entra imponente al territorio enemigo. El 1 de mayo se nota en las inmediaciones del río Unare y en temible tropel se desplaza a campo traviesa a sabiendas del inminente encuentro con el batallón ligero realista Hostalrich comandado por el Teniente Coronel José Istúriz, pero este hecho y su sed de acción no le impedía con gozo propiciar el encuentro. Ya para el día 7 atraviesa Machurucuto y la mañana del 8 divisa al enemigo al norte de la laguna de Tacarigua, por lo que da la orden de formar dos columnas y encomienda una de ellas al Teniente Coronel Juan Estanislao Castañeda, que con más de un centenar de republicanos toma rumbo al sur del gigantesco espejo salobre para sorprender al enemigo por la retaguardia.
Más el bravo español al tener parte de tan elemental estrategia; volcó riendas y se marchó al encuentro de Castañeda, ahora visto de cazador a presa. Al llegar Bermúdez en la noche del día ocho a las trincheras realistas en la boca de la laguna, no encontró resistencia alguna y por ende sospechó de las intenciones del Coronel Istúriz que para el momento ya daba caza al sorprendido Castañeda, que no tuvo otra que huir despavorido ante tamaña desventaja. Apenas reaccionando por inercia al choque impetuoso del batallón Hostalrich quien afanoso optó por perseguirlo, más cuando goloso cruzaba el Caño Amarillo le alcanzaron los infranqueables rayos del radiante Cumanés, sí Bermúdez había regresado y tomando ventajas de la poca movilidad que ofrecía el medio acuático al acosado Istúriz; le arremetió sagazmente al final del cruce, destrozando en pocos minutos gran parte del batallón realista. Ahora era Istúriz el perseguido tomando con los residuos del ejército hacía las regiones del Guapo, llegando a salvo el día siguiente a Caucagua, mientras Bermúdez invadía el Guapo y se posesionaba de los pertrechos enemigos.
Luego el día 11 las invencibles columnas orientales arriban a Caucagua y acaban en Chuspita con la poca resistencia del resto del batallón ligero Hostalrich quien era resguardada por una columna al mando del Coronel Bernardo Ferrón. En el combate se sumó una partida de 16 hombres comandados por el guatireño José Félix Parra, quien, teniendo conocimiento de los planes realistas, voló para prevenir a Bermúdez de un inminente encuentro en la zona de El Rodeo, en Guatire.
El Vicepresidente español Ramón Correa a cargo de la defensa de Caracas ya había mandado dos compañías del resto del Hostalrich a contener al infrenable Bermúdez, quien para el día doce entraba en Guatire. Allí convergen 1100 hombres del audaz republicano y 900 hombres del Coronel José María Hernández Monagas, reforzados por el batallón Blancos de Valencia a cargo del Teniente Coronel José Antonio Bolet.
Había pues la inminencia del combate, Bermúdez conocedor de las ventajas del sector El Rodeo en cuyas colinas a tres leguas al este de Guatire; desembocaba el camino a Oriente, se instaló en ambas colinas para dar uso a los dos cañones que portaba. Los realistas, impetuosos, desesperados, toman la iniciativa y emprenden una carga frontal en contra del cumanés, éstos contaban con más de 900 hombres. Bermúdez aguarda y cuando los tiene a la vista les cierra la retirada con artillería y los acorrala con los fusileros, seguidos de lanceros a caballo, de los denominados Dragones.. Una y otra vez son infructuosas las cargas realistas, el sitio es inexpugnable y el bravo Cumanés los hace concentrarse en los planos de pie del monte del Trapiche Ibarra, al suroeste de las colinas donde son presa fácil de la artillería, después de tres horas de intermitente combate. Monagas emprende la retirada hacia el Centro, a Sabana Grande, donde arriba con menos de 200 hombres. El resto, unos setecientos soldados se quedaron en el combate. Unos muertos, otros heridos, o prisioneros o en fuga. El ejército republicano sufrió la baja de 90 combatientes.
Bermúdez lo había logrado, con esta victoria el camino a Caracas estaba despejado y la misión de diversión tendría su recompensa, por lo que de inmediato forma cuartel general en El Rodeo y con 800 hombres marcha veloz en búsqueda de la Capital. Con aires de grandeza y afán incontrolado, como una tromba, llega a Petare el día 14. Se llenó de terrores el Brigadier Correa, jefe Español encargado de la custodia de Caracas y ordenó desde el mismo día que Bermúdez había vencido a Monagas, se evacuara Caracas, fue así como 70 embarcaciones - casi todas mercantes- salieron de La Guaira mientras Correa se internaba en los Valles de Aragua. Ya entrada la tarde del 14, Bermúdez llega a una Caracas desierta, sin resistencia alguna, y enclava la Bandera Patriota, El 15 se enrumba a La Guaira regresando el 17, cuando decide, más allá de su misión, cazar a Correa en los Valles de Aragua.
Toda esta increíble jornada de temeridad incomparable llega a oídos del Mariscal Miguel de La Torre, quien para entonces se proponía atacar a Bolívar en San Carlos; mientras Francisco Tomas Morales con el Burgos, de 3000 hombres, acosaría a Páez al cruzar el Apure, mas sus planes hubieron de cambiar, pues, Morales decide desde Calabozo ir en defensa de Correa en Aragua y rescatar Caracas con 1000 hombres del batallón del Rey, El Burgos y Lanceros del Rey, dejando el resto de su división en el Pao a cargo del Teniente Coronel Tomás Renovales, a la par que indica al Coronel Simón Sicilia se traslade a Villa de Cura con una unidad de infantes y ordena al Capitán Miguel Hernández permanezca en Calabozo, con el 8° escuadrón del regimiento de Lanceros del Rey.
O sea que prácticamente desmembró a ese fuerte batallón, tan sólo por el trastorno que le ocasionó Bermúdez al vencer a Istúriz, Ferrón, Monagas y Bolet, pero aun Bermúdez tuvo la osadía de darle caza en el pueblo de El Consejo estado Aragua a Correa y el día 20 de mayo en tan solo una hora los realistas pierden once hombres, cien fusiles, doce cajas de guerra y varios efectos militares, y deja en manos de Bermúdez al Brigadier Tomas de Cires, junto a otros cuatro oficiales y un sinnúmero de soldados, al enterarse La Torre, ya en Valencia el día 21 de tal desastre, sufre una gran indignación y condena a Correa por tan humillante derrota, mientras Bermúdez avanza hasta la Victoria forma frente y se retira nuevamente a El Consejo donde establece un segundo Cuartel General, además del Rodeo.
En ese momento; la furia de Tomas Morales se emprende hacia Bermúdez, que a la sazón se parapetea en el sector El Márquez cerca de Las Cocuizas. Allí llega el día 23 el Terrible Morales y el día 24 inicia su despiadado ataque. Bermúdez aun cuando el terreno le ofrecía ciertas ventajas defensivas, emprendió la retirada a Caracas con tal rapidez que optó por abandonar dos de los tres cañones que de avanzada le habían permitido muchas de sus victorias.
Llega el día 25 a Caracas y espera a Morales en el sector Antimano, obedeciendo pues a su misión de divertir a los realistas, sabiendo, por su puesto; que no tenía oportunidad de victoria ante las ventajas numéricas y logísticas que acompañaba a Morales. En tanto Soublette que había llegado a Caracas el día 22, ordenó a Bermúdez continuar el repliegue hacia Guatire y atrincherarse nuevamente en El Rodeo, por lo que el día 26 se desplazó hacia Guatire, pero sin precipitación, de manera que pudiesen seguirlo. Morales sagaz, capta -aunque tarde- tal estrategia y al momento alerta mediante carta a La Torre, de manera que éste pueda concentrar sus fuerzas, única forma de mantener el poder en la provincia, Decide Morales entonces destacar al Coronel Jaime Beto a resguardar La Guaira continuando él hasta Petare donde arriba el día 27, allí, encomendó al Coronel José Pereira con el 2° del Valencey se aprestara enseguida en persecución de Bermúdez hasta Guatire y a su vez nombró intendente al General José María Correa y Gobernador Político y militar al Coronel —otrora vencido en el Rodeo por Bermúdez—; José María Hernández Monagas y hecho esto y recuperada Caracas creyó Morales tener todo bajo control, por lo que se desplazó al galope a reunirse con Don Miguel La Torre, quien yacía resignado a Valencia.
El día 28 llega lleno de glorias, llega Bermúdez nuevamente a Guatire, donde retoma el Cuartel General y fortifica sus posiciones en las colinas de El Rodeo, ya con menos piezas de artillería pero con la noticia de que viene a reforzar sus filas el General Arismendi, el temible margariteño, el mismo 28 en la tarde llega Pereira a El Rodeo, pero al ver la posición de Bermúdez en las heroicas colinas se retira al valle de Guatire y luego a Guarenas; donde forma cuartel.
El Día 30 la promesa se hace verdad y Juan Bautista Arismendi entra goloso a El Rodeo con 400 hombres y presto se une a Bermúdez que al momento se erige invencible para Pereira; mientras, por Curiepe, entra el Coronel Avendaño proveniente de La Guaira con más de 340 hombres. Paralelo a él, el Comandante Mazero entra a Caucagua con 500 hombres de los Valles del Tuy; tal despliegue republicano contrarió a Pereira de tal forma que no atacó y se limitó a escribir a La Torre, pidiendo desesperadamente refuerzos del Batallón de Rey, en cartas fechadas 1° y 3° de junio respectivamente.
Sin embargo, no contaban los patriotas con la presencia del Capitán realista Ramón Aboy que casualmente se encontraba recogiendo ganado en Santa Lucia, y al divisar la tropa de Mazero le atacó de sorpresa el día 8 de junio con 400 hombres, haciéndolo retirarse desordenadamente y dejándole a Aboy más de 100 reses, pero Bermúdez al enterarse de tan lamentable acontecimiento sale veloz de El Rodeo, con dos columnas una a cargo del Coronel Pacheco que se enrumbó al encuentro de Aboy por la vía de Araguita y la de Bermúdez, que se encaminó por la quebrada Kempiz bordeando el sector Cupo. Ambos convergieron en la quebrada Siquiare. Ya para el día 15 divisan al enemigo en Cerro El Frío en Santa Lucia.
Se inicia el ataque a las nueve de la mañana el cual duró 7 horas con resultado favorable a los patriotas. En ese combate pierde la vida el comandante realista Coronel Lucas González quien había sido enviado con 200 hombres a reforzar a Aboy, ya que éste recibió dos balazos en la anterior refriega. Nadie espera más pelea, pero en ese momento se presentó el Coronel Pereira que venía desde Guarenas en auxilio de Aboy y González. Una gran incertidumbre llenó el espacio, sin embargo, el sabio Pereira decidió retirarse sin ofrecer combate y sorpresivamente no se detuvo en Guarenas sino que siguió despavorido a Caracas. Lo siguió el Oriental, hostigándole, martirizándole. Pereira propuso a Bermúdez una paralización de las armas, el cese al combate "en dos oportunidades- hasta no saber los resultados del supuesto encuentro de Bolívar y La Torre, pero el afanoso Bermúdez obsesionado por su cadena de triunfos se negó rotundamente y le pidió la desocupación de la Capital y en la misma atacó si preámbulos a la codiciada Caracas, el día 23 con 1500 hombres.
Pero Pereira se había atrincherado en el alto de El Calvario; donde su dominio visual era total y además era bien conocido que nuestros aguerridos orientales no eran diestros en la lucha urbana. En el desarrollo del combate cae derrotado Bermúdez ante la estrategia de Pereira que envió pequeños grupos de guerrillas en todos los flancos. Cuando los golosos republicanos le salían al paso con todas sus fuerzas, los fusiles realistas hacían blanco fácil de los bravos e ingenuos infantes patriotas. Una perdida total, una derrota sin precedentes para Bermúdez. En la retirada inminente, rauda y desordenada, el resto del Batallón de Oriente se desplazó nuevamente a El Rodeo donde levantó cuartel y desenganchó presto para dirigirse a los llanos en busca de José Tadeo Monagas, mientras Soublette lo hacia a Barcelona; sin embargo, al llegar a Machurucuto recibe la gran noticia: "Bolívar venció en Carabobo".
Dentro de sí, un suspiro de gloria inundó el corazón de "Francisco Pueblo", su lucha había tenido a lo lejos el peso sutil del laurel. Haló riendas y al galope volvió a Caracas, pero no se había percatado que Pereira lo seguía para vengar en su persona las penas del Valencey. Oportunamente en forma simultánea y sobre la marcha Pereira también se entera de la pérdida en Carabobo, devolviéndose nervioso a Caracas. Allá manda una patrulla de reconocimiento a los valles de Aragua, pero la misma es apresada por Bolívar quien venía a la toma de la Capital, a la cual entró el día 29 de junio.
Para entonces Pereira trataba de escapar por La Guaira -sin suerte- al no encontrar embarcaciones. Bolívar al efecto la envía el 1° de julio un oficio de "Capitulación Honorífica" Para el día 2° el Coronel Don Diego Ibarra entrega a Bolívar el acuerdo final y para el 4 de julio se hace oficial la Capitulación. En ese momento 530 hombres de Pereira se pasan a las líneas patrióticas y éste, con tan sólo 200 hombres, se embarca a Puerto Cabello con la frente en alto, valeroso y gallardo defensor de la corona.
Más tarde en 1823 el 8 de Noviembre, Páez vence al último bastión español en tierras patriotas, toma por asalto con 500 hombres el fuerte de San Felipe en Puerto Cabello y hace Capitular al General Sebastián de la Calzada. Aquí termina definitivamente la Guerra de Independencia, e invicto siempre, entre las plazas en disputa; El Rodeo brilló refulgente ante el sol del este, como el Portal de Carabobo y el digno orgullo de un pueblo valeroso, noble y patriota "Guatire".
Los Historiadores y la Batalla de El Rodeo
“A consecuencia de esta maniobra, el Mariscal La Torre abandonó su ofensiva contra los patriotas de Occidente y se replegó velozmente a cubrir la línea Valencia - Puerto Cabello, a la vez que enviaba hacia Caracas, fuerzas importantes de la Campaña, sin duda alguna fue este el acontecimiento que marcó la pérdida de acción del comandante realista".
Héctor Bencomo Barrios Pág. 129
"Alarmado La Torre por los efectos de aquella audaz acometida, varía de consejo al encontrarse entre dos amenazas; deja en Araure la tercera y quinta división para cubrir sus movimientos y observar los de El Libertador, y retrocede hacia San Carlos y luego hasta Valencia, con el propósito de auxiliar con mayor eficacia las operaciones que ordena practicar sobre la Capital".
Eduardo Blanco Pág. 60.
"...con el movimiento estratégico del avance de El Rodeo sobre Caracas y la toma de la Capital y luego la prosecución del avance hasta la Victoria; contrae a La Torre y le obliga a reforzar al Brigadier Correa con el envió del 2° del Valencey.
Miguel A. Villarroel Pág. 31.
"Bermúdez y los suyos cumplieron admirablemente su principal misión, que consistía en impedir que La Torre pudiese disponer de los importantes contingentes que le hubiesen fortalecido contra Bolívar".
Nectario María Pág. 27.
"Tan grave acontecimiento como la pérdida de la Capital, obligó a La Torre a reunir a su oficialidad en consejo de guerra, resultando que La Torre pierda toda iniciativa a quien Bermúdez ocasionó un trastorno genera! y el cambio total del frente de guerra".
Arturo Hellmund Tello Pág. 116
"El general La Torre cambia sus planes de campaña, divide sus fuerzas y pierde muchas ventajas de su posición central".
Arturo Uslar Pietri Pág. 6
"Morales, que marchaba a reunirse con La Torre, debió interrumpir su movimiento y acudir en socorro de Correa. Mientras La Torre detenía su avance y a poco debía retroceder pues temía no solo por la Capital, asiento tradicional del poder político, sino por sus comunicaciones".
Tomás Pérez Tenreiro Pág. 21
Anécdotas curiosas sobre los hechos de El Rodeo
Un Patriota con Sotana
El Cura Ascensión González, según se desprende de cartas fechadas 18 y 21 de junio emitidas desde Caracas y Carabobo por los señores Antonio Tovar y La Torre y encontradas en el archivo del General La Torre. Se pudo conocer que dicho cura párroco de Guatire fue apresado por los españoles acusándolo de espía rebelde o partidario d los disidentes republicanos, ya que según ellos éste emitió datos falsos sobre las fuerzas rebeldes y por ende Antonio Tovar -- interino de Caracas - lo envía a Maracay con una escolta oficial, más el mismo escapó en la travesía, luego fue delatado por un vecino de Caracas y fue encadenado y enviado a Puerto Cabello, Cuartel General de la Torre.
Un Soplón en Guarenas
El labrador Pedro Herrera, este vecino fue espía de los realistas, permaneciendo varios días en las inmediaciones, de El Rodeo, cuando fue interrogado por los realistas éste dio la siguiente información: "Ocupan todo el término de El Rodeo, Araira, Caucagua, que tienen fortificado los dos cerros de El Rodeo con tres trincheras, en las que colocaron dos cañones y, además tienen otro sin montar"... Datos encontrados en documentos fechados el día 8 de junio de 1821 y rúbrica por Antonio M. Maiso, sin embargo, esta confesión no hizo otra cosa que intimidar más a los españoles ante la magnitud de lo descrito.
Binomio de impotencia
Las cartas de Pereira; según cartas fechadas por don José Pereira jefe del Batallón Valencey fechada el 1° y 3° de junio de 1821 y dirigidas al Mariscal La Torre, se puede percibir la tensión que ejerció Bermúdez sobre los realistas. En la primera expresa lo siguiente: ... con nuestra paralización aumentan sus fuerzas y concepto; y para salir del paso necesito con urgencia a todo el tercer Batallón del Rey... de otra suerte estoy imposibilitado de emprender movimiento alguno;... Mientras que en la segundo aumenta su desesperación:... Estoy consumido con el enemigo al frente y sin poderlo batir... Tenga usted la bondad de sacarme de aquí y que otro con mas robustez mande estas operaciones que yo no puedo seguir porque no alcanzo los milagros de estos tiempos, que solo están reservados para otros... Evidentemente, Pereira trasmitió tal presión a La Torre y este clima psicológico contribuyó a su precipicio en Carabobo.
El Rodeo o Trapiche Ibarra
Muchos historiadores lo perciben como sitios distintos, más fue el mismo escenario, pues El Rodeo se debe no a la doma de bestias para la monta, sino más bien a la desviación y donde se debía bordear el cerro para tomar el camino a Oriente, el trapiche Ibarra estaba ubicado en tierra plana al pie de las colinas donde se montaron los cañones y las faldas donde alistaban las trincheras republicanas, mas la batalla de infantería se daba en el plano del Trapiche, pero ¿Por qué Ibarra? Estas tierras pertenecieron a Don Andrés Ibarra, quien era dueño de la zona desde el año 1793, estos datos confirmados por el Prof. Rene García Jaspe.
El Rodeo, Siempre El Rodeo
De todas las comunicaciones dadas en los preámbulos de la Batalla de Carabobo entre los realistas, la palabra El Rodeo aparece increíblemente, en el 48% de ellos, mientras que Carabobo aparece tan. sólo 15% y Caracas 32 % esto denota la trascendencia de este estratégico sector invicto durante toda la guerra.
La Cruz De El Rodeo
Sitio curioso, cuentan los antiguos y presentes parroquianos que en El Rodeo hasta mediados del siglo XX hubo en uno de los cerros en cuestión una enorme cruz, que al tiempo fue deteriorándose una por la acción del tiempo y otra por las travesuras de los chiquillos quienes la utilizaban de "Subi y Baja" más cuando los adultos los sorprendían en dichas labores les quitaban:
_Muchachos del Carrizo: quítense de ahí, no ven que eso es sagrado, allí en ese cerro murieron muchos hombres en una batalla.
No nos ha rendido el tiempo para verificar cuál batalla, aunque puede ser la de La Guerra de Independencia, la de La Guerra Federal, la Revolución Libertadora o el Alzamiento del 1829.
Las Ruinas de Reventón
Está confirmado que el sector Reventón a menos de una legua del El Rodeo hay una ruinas en piedra que emulan paredes y monumentos de origen desconocido (por ahora) pero de evidente antigüedad y con caracteres coloniales, muy probablemente tengan algo que ver con el patrimonio del Márquez del Toro, antiguo dueño de esas tierras, el primero en descifrar el enigma tendrá gran mérito al dar este valioso aporte al patrimonio local.
Algunas cartas y partes sobre la Diversión
Archivo del General Miguel de la Torre.
Legajo 20. Paquete 70.
Número 2°
El comandante de la Columna de los Valles de Ocumare, don Lucas González, avisa de Santa Lucia con fecha de ayer que los enemigos en números de 600 de Infantería y Caballería, se había puesto en retirada para Caucagua a unirse con Bermúdez, llevándose bestias y ganado que encontraron sobre la marcha y pueblos y sólo la precipitación con que nuestra tropa los perseguía les obligó a abandonar cerca de 100 reses. La reunión de Arismendi con 500 hombres se confirma por muchos conductos, nuestra paralización aumenta sus fuerzas y concepto; y para salir del paso necesario con urgencia a todos el tercer batallón del Rey que guarnece la Capital y Guaira, quien volverá, a ocupar sus puntos, concluidas las primeras operaciones, de otra suerte estoy imposibilitado de emprender movimiento alguno; la contestación de V S. me servirá de recibo.
Dios guarde a V. S. Muchos años.
Guarenas 1° de junio de 1821.
José Pereira.
Señor Capitán General
Por copia.
Pereira
(Rúbrica.)
Archivo del General Miguel de la Torre.
Legajo 20. Paquete 70.
Guarenas,3 de juniode 1821.
Mi venerado General:
Estoy consumido con los enemigos al frente, y sin perderlos batir por no haber llegado al tercer Batallón del Rey que con urgencia tengo pedido al Señor Capitán General y cuando venga este recurso puede sirva sólo para comprometerme, pues los contrarios están fortificando todas sus posiciones en términos que van a costar mucha sangre.
Sin auxilios de boca para la tropa ni dinero, que dice el señor Correa nadie lo tiene, me veo en la más triste situación sin poder tomar partido por no exponer la Capital a un suceso desgraciado, estas consideraciones redundan en perjuicio del soldado, que escaso de alimento lo hace con niñerías que le acarrean enfermedades cuya epidemia se nota con abundancia en particular la calentura y como así siga, pronto cuento con baja que imposibilita el Batallón hace uso de él.
Todos los días estoy haciendo prisionero al enemigo por el descuido y confianza con que bajan a los cañaverales de Castilla, mandé al Hospital de Caracas ocho heridos y nueve dispersos con un Teniente que se me reunieron y ya tengo cuatro más.
El compromiso en que me puso el señor Brigadier Morales sólo lo guardo para mí Cuerpo, se lo agradezco, este señor satisfecho con la acción de las Cocuizas se fió en las noticias de los que decían no llevaban más de 300 a 400 hombres, cuando era general su retirada con cerca o más de mil disponibles y sabiendo que los enemigos cacareaban la venida de Arismendi; y que iban esperar nuestras tropas, se olvidó de todos y sólo me destinó a su persecución, habiéndole hecho sobre el particular mil reflexiones en obsequio de las armas, claro está que si la División se adelanta tres días, se consuma la obra y cuando no, entonces cualquiera cuerpo podía responder de las operaciones de esta parte, así es ahora no me atrevo aunque venga el Rey a comprometer acción en sus posiciones, cuyo resultado lo miro cuando no a su favor, muy ambiguo, según lo fortificado que tiene los puntos de ataque y sólo que la guarnición de Cumaná desembarque en el Túy en combinación, podemos adelantar mucho sin gran pérdida; por último, cuando digo a V. es hijo de las observaciones continuas que con demasiado riesgo se están haciendo.
Tenga V. la bondad de sacarme de aquí y que otro con más robustez mande estas operaciones que yo no puedo seguir porque no alcanzo los milagros de este tiempo, que sólo están reservados para otros.
Estos pueblos son más insurgentes que Bolívar y los-que no siguieron a los rebeldes se fueron a los montes, de que no los saca ni el buen trato ni ofertas, no cuento con un hombre que dé noticias de la posición del enemigo, ni menos que haga el menor servicio a favor nuestro.
Sírvase decirme cómo va por allá los sucesos de Bolívar y Páez; deseo se conserve bueno y disponga de su afectísimo amigo y atento súbdito, que besa su mano,
José Pereira
(Rúbrica)
Señor General en Jefe.
Archivo del General Miguel de la Torre.
Legajo 20. Paquete 70.
En el pueblo de Guarenas, a ocho de junio de mil ochocientos veinte y uno; recibió el señor don Antonio Maeso, primer ayudante del Segundo de Valency, orden verbal del señor Coronel don José Pereira, a fin de que tomase declaración al paisano Pedro Herrera y a sus consecuencias nombró dicho señor de escribano a Ramón de Zejús, sargento segundo del expresado Batallón el que enterado acepta, jura y promete guardar sigilo y fidelidad, en cuanto actúe y para que conste lo firmó conmigo.
Antonio María Maeso (Rúbrica) Ramón de Zejús (Rúbrica)
En seguida y por ante mí tomó dicho juramento y Pedro Herrera, el que prometió decir verdad en lo que se le interrogase y siéndolo por su nombre, empleo y donde vive, dijo; se llama como este pueblo de Guarenas.
Preguntando: Con qué motivo ha estado entre los enemigos, que día, qué sitios ocupan, cuáles tienen fortificados, quiénes son sus jefes, y qué tropa manda, dijo: Que ha estado cuatro días entre los enemigos por haberle mandado el Comandante General don José Pereira con el objetivo de informarse de aquella fuerza, que estuvo entre ellos desde el domingo próximo pasado hasta el jueves de esta semana, que ocupan todo el término del Rodeo, Araira y Caucagua, que tienen fortificado los dos cerros del Rodeo con tres trincheras en las que colocan dos cañones y, además, tienen otro canon sin montar, que los jefes son Bermúdez y Mauro por haberse marchado a Río Chico Soublette y Arismendi que la tropa que mandan son quinientos hombres de Bermúdez y seiscientos que ha oído decir que ocupan el punto de Araira, que es cuanto puede decir sobre los reconocimiento que ha hecho y, Preguntando si oyó decir a los enemigos alguna otra noticia que pueda interesar dijo que sólo se decía no venían a atacarnos por no tener orden al efecto y lo dicho es la verdad en fuerza del juramento que ha hecho en el que se afirmó y ratificó leída que le fue esta su declaración, que es de edad de veinte y cinco años y por no saber firmar hizo la señal de la cruz y lo firmó dicho señor conmigo de que doy fe.
Antonio María Maeso (Rúbrica) Ramón de Zejús (Rúbrica)
Archivo del General Miguel de la Torre.
(ídem). Señor General en Jefe:
Los repetidos informes que se me han dado por personas fidedignas sobre la conducta política del Reverendo Cura de Guatire, don Ascención González, y su notoria adhesión al partido disidente, siendo una prueba el habérseme presentando ayer procedente de Guarenas, dándoseme noticias falsas y exageradas de los enemigos que se aproximaron a Petare consternando a estos vecinos y haber tratado luego de regresar al indicado pueblo ocultándoseme su marcha, me ha obligado con motivo de verse amenazada esta Capital a remitirlo a Puerto Cabello en calidad de arrestado y disposición de V. S. para su superior determinación.
También debo añadir a V. S. que habiendo dispuesto que este cura marchase a Maracay o Valencia bajo su palabra acompañado de un oficial se fugó a poco rato de haberse emprendido la marcha y vino a ocultarse en una casa de esta Capital cuyo dueño me lo denunció manifestándome que no quería comprometer su honor agregando a un hombre que no merecía la opinión pública.
Antonio Tovar (Rúbrica)
Señor General en Jefe, Don Miguel de la Torre.
Archivo del General Miguel de la Torre.
Legajo 9. Paquete 25.
He recibido los cuatro oficios de V. S. de 17, 18 y 19 del corriente, participándome las noticias de los enemigos hasta haber evacuado la Capital, como el arresto del cura de Guatire, don Ascensión González, por las causas que expresa remitiéndolo a Puerto Cabello en calidad de arrestado mientras se forma la competente averiguación de su conducta para pasarla a mis manos y aprobando yo la de V S. en los particulares, se lo aviso para su conocimiento y contestación. No cese V. S. de comunicar al General don José Pereira cuantas noticias adquiere de los puntos que ocupe el enemigo, su fuerza y armas de que conste ésta para su dirección, lo mismo que a mí para las providencias que requieran las circunstancias. Dios guarde a V. S. muchos años.
Carabobo, 21 de junio de 1821.
Señor Don Antonio Tovar