Junio, el mes, toma su nombre la diosa romana Juno, reina de los dioses, nada más y nada menos que hermana de Júpiter. Protegía a las mujeres y tenía varios nombres: Juno Lucina, que ayudaba en los partos (de ahí dar a luz), o Juno Regina, que asesoraba al Estado romano.
En Guatire, junio es el mes del San Pedro y del San Juan, deidades cristianas; pero Juno Lucina nos sigue acompañando, al menos este año. Es tiempo de renacimiento y asistimos, casi sin darnos cuenta, a un acontecimiento inédito desde tiempos tan antiguos que no hay registro de ello. San Pedro hizo el milagro y los parranderos la maravilla de unir a las dos parrandas, la de Guarenas y la de Guatire, en un solo baile; en un solo canto que, aunque no es exactamente igual, identifica plenamente a nuestros valles. He ahí el renacimiento de la unión entre estas dos expresiones que hasta hace poco seguían líneas paralelas.
200 años fueron muchos y la historia reclamaba el encuentro. Las próximas generaciones sabrán de una iniciativa que permitió a dos mundos casi idénticos fundirse por una tarde en la esfera única de la hermandad. Dolorosamente, muchos se fueron sin que la cita llegara; otros llegaron tarde al evento, pero ahora sabemos que es posible; Junio no es solamente religión y parranda. También es el mes en que Elías Centeno, baluarte de nuestra historia menuda, vio la luz. Con la excusa y el ejemplo del guatireño adoptado, del oriental que eligió esta tierra fértil para arraigar, nos adentramos en la misión de sembrar la tradición y vivir para contarlo.
La pluma y la creatividad de unos pichones de fablistán hicieron de las suyas en las escuelas y liceos, en donde aparecieron excelentes periódicos escolares, que representarán dignamente a nuestro Municipio en otras instancias; parece que desde el parnaso se unen en junio todas las expresiones de la historia, el arte y la literatura, como si quisieran en gesto vengador olvidar que el mundo terreno sigue allá afuera, esperando un descuido.
Pero no hay olvido posible para quienes tenemos y aquí nos atrevemos a incluir a todos- la extraña misión de recordarle a la gente cuáles son sus orígenes y por qué no deben quedarse atrás, mientras el planeta gira alrededor de un centro cuya visión intenta imponerse a pesar de nosotros.
Seguimos pariendo sabores, notas, colores, formas y letras venezolanas, desde la Cidra primigenia hasta el cuatro bullanguero, realzando más, si se puede, la belleza de nuestros valores autóctonos y nuestros hombres y mujeres de bien.