Aprovechando quizá que la atención del elector está centrada en el proceso revocatorio, algunos dirigentes copeyanos de Guatire madrugaron a la colectividad para designar un candidato gris a la Alcaldía zamorana, creyendo que ante el desastre administrativo que representan los actuales gobernantes, locales cualquier opción que presente la Coordinadora Democrática será favorablemente votada por guatireños y araireños. Craso error. Cuando los dirigentes regionales de COPEI cambiaron lo resuelto por sus pares guatireños, no solo celebraron algunos de éstos últimos, también el oficialismo descorchó botellas: le colocaron un fácil adversario.
Desaciertos de la oposición
De la crisis que vive el país ha surgido un aprendizaje político que el venezolano ha asimilado muy bien pero que sus dirigentes políticos todavía no, y lo reflejan distintas encuestas: se rechaza lo que hoy vemos, pero también lo que ayer tuvimos; la razón es sencilla lo que hoy vivimos en consecuencia de lo que ayer sufrimos. Se dice que el candidato copeyano será automáticamente el de la Coordinadora Democrática, de allí el interés de un grupo de dirigentes en mover hilos para imponer un candidato susceptible de adaptarse a sus particulares intereses en desmedro de otro tercamente empeñado en anteponer los intereses del municipio. Cuando preguntamos por los méritos que pudiera tener el hoy ungido candidato, les juro que nos dijeron que tenía buen corazón porque solía regalar bolsas de comida a familias pobres de El Calao y otros sectores humildes de nuestra localidad. Expresamos entonces, y lo ratificamos ahora, estar dispuestos a colaborar para que se le otorgue una placa de reconocimiento por tan loable, aunque no desinteresada, labor, pero que la Alcaldía de Zamora necesitaba gerentes, no samaritanos. Exigir ahora al elector zamorano que vote por un gris candidato opositor porque hay que sacar a cualquier precio a las nefastas autoridades actuales es un infame, insolente e inaceptable chantaje político, y refleja que estos dirigentes no han aprendido la lección: no se trata de cambiar unos por otros, de malos por menos malos que pueden resultar peores; se trata de enrumbar al Municipio Zamora, sobre la base de la participación colectiva, hacia una comunidad que sea un paradigma de desarrollo social.
Desaciertos del oficialismo
Por otra parte, en el seno del oficialismo local las perspectivas tampoco son favorables a la comunidad; un ciudadano como Leopoldo Cook, incansable luchador social de Guatire y Araira, eterno defensor de la calidad del ambiente, la recreación y la convivencia ciudadana en nuestro municipio, es mal visto por un numeroso grupo de dirigentes oficialistas guatireños; es que Leopoldo tiene una pesada carga en sus espaldas como para ser candidato: es demasiado honesto y trabajador y eso cae mal a ciertos dirigentes oficialistas, en lo cual no se diferencian de sus colegas de la Coordinadora local. La oposición trata de descalificarlo con el simplón argumento de que todo candidato oficialista es malo por naturaleza, lo cual significaría a su vez que cualquier candidato adeco o copeyano sería bueno por el solo hecho de ser opositor. Sus compañeros de militancia dicen que su apellido no suena muy guatireño que digamos, lo cual implicaría que los Espinoza, González, Blanco, Pérez, Cuevas o Martínez, han significado o pudieran significar buenos gobiernos para el municipio. Otro grupo del sector oficial, más racional, señala que Leopoldo “no pertenece al movimiento”, por lo que seguramente no seguiría mandatos políticos y pudiera preocuparse más por la comunidad que por el partido, y eso es intolerable hasta para los políticos de la quinta. Ambos contendientes consideran que no importa quien sea el candidato porque ganan con cualquiera; nosotros no ponemos en duda ese criterio, solo que pensamos que pierde la comunidad.
“Sálvese quien pueda”
Aquí todo seudo dirigente aspira a ser Alcalde o Concejal, creen que trabajar por la comunidad implica tener un cargo público, y cobrar muy bien por ello, desde luego. Los verdaderos dirigentes, los que si trabajan día a día desde trincheras culturales, sociales, deportivas, ambientalistas y vecinales, sin cobrar dinero alguno, saben que es una falsa premisa, y no aspiran a cargo alguno. Lo cierto es que la polarizaciòn arrincona al razonamiento en aras de la intolerancia, los principios dan paso al oportunismo rampante, la dignidad se deja a un lado y su espacio lo llenan las prebendas, los ideales son sustituidos por el pragmatismo coyuntural y hasta el viejo “sálvese quien pueda” cedió lugar al “agarra lo que puedas” que la confusión es grande y nadie lo notará. Como siempre, el ideal comunitario es sólo una excusa para ponerle las manos al erario público; siempre fue así, hoy es así, y pretenden que siga siendo así.