Hablar en nuestro medio social de gobierno, parece implicar un prejuicio o inconsciente despectivo, cuestión por supuesto, relativamente justificable; si partimos de la relación estrecha que tiene el acontecer político con la cotidianidad y nivel de vida del ciudadano común. En función de estos argumentos vamos a determinar a las políticas públicas como a un conjunto de prácticas, hechos, instituciones y determinaciones del gobierno de un Estado o de una sociedad; o el modo de ejercer la autoridad en un estado o una sociedad. Ahora tomando en cuenta la seriedad y objetividad evidente de la política como una ciencia, debemos entonces enfocar nuestros conceptos hacia los alcances de la políticas públicas.
El gobierno de cualquier país tiene una muy alta participación, directa o indirecta, en un porcentaje significativo de las actividades que se realizan dentro de su territorio. Todos los ciudadanos de una nación reciben los beneficios y pagan los costos de las políticas públicas. Sin embargo, a menudo el costo sobrepasa los beneficios, por cuanto incluye, no solo el pago de impuestos directos, sino también decepción, frustración y deterioro del nivel de vida como resultado de políticas que son pobremente concebidas o impropiamente ejecutadas. Estas políticas públicas están expresadas explícitas o implícitamente en los documentos oficiales, programas, leyes y discursos de sus dirigentes ejecutivos. En muchos casos las políticas públicas son un conjunto de acciones que no tienen una aparente coherencia pragmática y en consecuencia, resulta difícil establecer si ello corresponde a un propósito específico o si por el contrario es debido a que son resultado de un juego de fuerzas contradictorias.
Por tanto, como estas políticas tienen una incidencia directa en el futuro de la sociedad, para el gobierno se traduce en una gran responsabilidad, ya que convierte al Estado en el centro de atención y punto de partida de las reacciones de la sociedad civil. El papel del Estado como tomador de decisiones, mediador y suministrador de servicios, lo convierte en el ente responsable del futuro de la nación a través de sus políticas públicas. Esa responsabilidad lo obliga a planificar y a poner en marcha acciones en planes nacionales, que luego se subdividen en planes sectoriales, en los rubros de educación, cultura, salud, vivienda, fiscal, etc.
Ahora bien; toda política de estado tiene que tener como norte el bienestar común de la sociedad que representa, por ello cada decisión del estado debe fundamentarse en un amplio análisis de las posibles entropías que estas medidas encierren, con el fin de evitar se disperse el objeto primario de su fundamento. No deben confundirse acciones y reacciones políticas de los gobernantes con políticas del estado, muchos funcionarios sobreviven una gestión de gobierno sin enterarse siquiera de la política que los rige en sus acciones de gobierno y como consecuencia el muestran incompetentes para evaluar o corregir cualquier falla que pudiera estarse presentando. De tal manera que si escuchamos el discurso político de algún funcionario o candidato procuremos nos explique no solo los programas que se pudieran estar aplicando sino también la política pública que contiene.