Honorable Presidente y demás miembros del Concejo Municipal.
Ciudadanos representantes de las Instituciones y Organismos del Distrito.
Damas y caballeros
Guatireños y amigos de Guatire.
Como lo acaban de presenciar, he prestado juramento ante el Presidente de la Honorable Cámara Municipal para ejercer el cargo honorífico de Cronista Oficial de la Ciudad de Guatire, mi pueblo natal, cuyo gentilicio he llevado siempre con orgullo. Expreso mi gratitud más profunda al honorable cuerpo, a los distintos organismos y a todas aquellas personas que contribuyeron a mi Postulación. Con ello se ha querido premiar mi afán dirigido a hallar y sacar a la luz todos aquellos hechos grandes o pequeños que contribuyeron al génesis y formación material y moral del pueblo de Guatire; o sea, la pequeña historia, que es, como lo ha dicho el escritor Ángel Grisanti: “La pequeña historia es la Historia grande, la verdadera historia”
Cuando empecé a dar los primeros pasos en tal sentido, pensé que sólo a mí interesaba ver en un periódico mis modestas crónicas, que he hecho como las puedo hacer: en lenguaje directo y sencillo; pero hoy veo con placer que la pequeña historia es del gusto de todos, y eso me llena de satisfacción. Debo señalar que en mi pueblo no sólo yo tengo esta afición, pues mis coterráneos y amigos Jesús María Sánchez, Rafael Borges, Manuel Angel Rojas, Guido Acuña y César Gil, han hecho honor a su pueblo en prosas y versos. También el doctor Rafael Jacinto Hernández Rosas, hondamente vinculado a la sociedad guatireña, en su importante libro “Arayra. Despeje de una problemática”, recientemente publicado, aporta datos interesantes para la historia de Guatire y Araira, estrechamente ligados por muchos respectos.
Creo, como buen guatireño que soy, es un deber de justicia dedicar un recuerdo a aquellos hombres ya difuntos; guatireños unos, otros venidos en temprana edad a este pueblo que hicieron suyo y en él fundaron sus hogares, que son: J. M. Franquiz Jiménez, Elías Nicolás Centeno, Gabriel Vicente Churión, Luis Betancourt, Juan José Muñoz Pompa, Antonio Hernández y Enrique Rodríguez, quienes con sus plumas, en una forma u otra, dieron lustre al pueblo de Guatire.
El hecho de que varias instituciones del pueblo de distinta índole me hayan postulado para el cargo con que he sido honrado, que agradezco altamente, me afirma que el pueblo de Guatire es amante de la pequeña historia, y ello me anima a hacer un esfuerzo para sacar a la luz hechos ya olvidados y cubiertos por el velo del tiempo, tales como la huelga de los trabajadores de las haciendas de caña, promovida por Leonardo Marín y Pedro Rosas, el año 1919, en plena dictadura de Juan Vicente Gómez; la poblada contra el Jefe Civil Gregorio Guzmán Peña, originada por un planazo que un policía, sobrino del Jefe Civil, le arreó al entonces niño Fernando Muñoz, en una fiesta de toros coleados, en diciembre de 1925. La intervención apaciguadora de Antero Muñoz Ecalona logró calmar los ánimos y evitar cosas peores.
Al día siguiente una comisión encabezada por el mismo señor Muñoz, se dirigió a Macuto donde a la sazón se encontraba de temporada el Presidente Juan Vicente Gómez, quien al manifestarle los comisionados el propósito de la visita, les contestó: “Ya estoy enterado de todo, ya di la orden para que se les nombre un nuevo Jefe Civil”. De estas cosas, que presento como muestra, y de muchas otras, creo que la mayoría de los guatireños de hoy no tienen conocimiento alguno.
Guatire, 3 de mayo de 1982