El juego de béisbol sigue deparando éxitos a los jugadores venezolanos. Gracias a la calidad de ellos, se pueden observar desempeñándose en ligas competitivas como las de Estados Unidos y México, pasando por la pelota asiática (Japón y Taiwán) y hasta la europea.
En cada uno de esos circuitos queda demostrado el talento de nuestros compatriotas. En los puntos cardinales del país se puede admirar el desempeño de los jugadores criollos en la disciplina que ha brindado uno de los triunfos más resaltantes en la historia del deporte nacional: el Campeonato del Béisbol Aficionado de 1941 en Cuba donde derrotamos en la final al poderoso conjunto anfitrión.
El juego de las cuatro esquinas se mantiene como el pasatiempo preferido de los venezolanos, aunque muchos discuten que eso no significa que sea el más practicado en nuestro suelo patrio. Ese es un tema que por el momento no queremos abordar. Lo que no se puede ocultar es que el béisbol sigue siendo el Rey, basta con sólo poner como ejemplo el poder de convocatoria y la pasión que se percibe en un clásico partido Caracas-Magallanes o Magallanes-Caracas, para no herir susceptibilidades.
En los municipios Plaza y Zamora del estado Miranda, las ligas que hay en cada jurisdicción y la gran cantidad de equipos y atletas organizados dentro de las mismas, demuestran el nivel de seriedad que se le aplica a este juego.
De esas escuelas ha salido un valioso material humano que no solamente se está conformando con formar buenos ciudadanos, sino excelentes deportistas que están multiplicando los títulos conseguidos por el estado en las justas nacionales.
Por si fuera poco, los nombres de los peloteritos del ayer comienzan a sonar tanto en el torneo profesional como en las Grandes Ligas. Es posible que Oswaldo "Paio" Guillén (quien vivió en Menca de Leoni) haya abierto el camino a otros coterráneos que están brillando con luz propia.
En la actualidad estamos representados en el béisbol de las mayores por el orgullo de "Menca de Leoni", Richard Hidalgo, quien amenaza con convertirse en el tercero, nacido en esta tierra de Simón Bolívar, que logra conectar 40 ó más jonrones en una misma temporada.
De las "Terrazas de Vicente Emilio Sojo" saltó el otrora tercera base, hoy día receptor, Henry Blanco, que al igual que Richard, hizo carrera en el béisbol menor guarenero hasta tener la oportunidad de actuar en la llamada Gran Carpa.
De "Oropeza Castillo" es el infielder Giomar Guevara, otro que se tomó un cafecito en las mayores y en el presente intenta retornar a ese primer nivel.
Guatire quizás no ha contado con un grupo tan variado, aunque también tiene lo suyo con Orlando Muñoz, quien estuvo en la antesala de las mayores y hoy vive una interesante experiencia en el viejo continente.
Ellos no son los únicos, pero son los más representativos ejemplos del talento que puede salir de nuestras dos ciudades.