A ver… ¿Qué falta?... ahí están los bates, los guantes y las pelotas. ¡José, ponte el casco! Y Felipe, ¿no ha llegado?
A pesar del bullicio propio de los chiquillos cuando se reúnen a discutir sus cosas, el espacio no puede ser más apropiado para hablar de béisbol, porque en la grama del Miguel Lorenzo García, con la práctica de bateo a un lado y la de fildeo al otro, no queda otro remedio que inspirarse. Los Astros de Guatire es la organización pelotera del año en el Municipio Zamora, logro obtenido tras una brillante temporada 2000-2001, en la cual obtuvieron seis trofeos en igual número de categorías de las siete que se disputaban.
El encuentro con Juan Rivero, entrenador del equipo, es sencillo y ameno. Él explica que la Liga de Béisbol Menor Zamora 2000, a la cual están afiliados, abre cada año siete categorías según la edad de los jugadores, en las cuales esta temporada, de las siete categorías, la organización Astros de Guatire obtuvo dos campeonatos, y el subcampeonato en cuatro, demostrando un nivel impresionante en esta liga. Además están afiliados a la Federación Venezolana de Béisbol y a la Asociación de Béisbol del Estado Miranda.
Un niño de unos 7 años se acerca y hace una pregunta a Rivero. La misma es respondida de inmediato y sin vacilación, pero con sencillez y cariño. Parece, más que un entrenador, un padre dando un consejo. Y es que Rivero tiene, en la organización, a más de 180 hijos -bien dijo Andrés Eloy que al tener uno se adquieren todos los demás-, para completar un semillero bien arraigado a su terruño.
El club Astros de Guatire nació en 1986, con otro nombre, que era el mismo de una empresa local de pinturas ya desaparecida, y que sobrevivió hasta 1996, año en que el equipo decide que es necesario convertirse en mucho más que una agrupación dedicada a jugar pelota, y se asume "por todo el cañón" el compromiso y el reto inmenso de generar futuro; a partir de ese año los Astros derivan en academia. ¡Y pensar que todo empezó para calmar un capricho!
Ahí nos pica la curiosidad.
- ¿CÓMO ES ESO, RIVERO?
- Muy sencillo -dice, abriendo sus manos-, resulta que la esposa del dueño de la fábrica de pinturas estaba aburrida, y una tarde le pidió a su marido que hicieran una actividad distinta. Él se le apareció como a la semana y la llevó al estadio, en donde la esperaba un grupito de niños que jugaban pelota.
- ¿Y ASÍ NACIÓ EL EQUIPO?
- Claro, porque después les gustó la cosa y empezaron a formalizarse, hasta lograr lo que ves hoy; toda una academia de béisbol. Por cierto que esta academia recibe a niños de tres años y hasta los 18, por lo que cuentan con equipos excelentes en cada categoría. Pero no puede dejarse de lado un hecho importantísimo: esta academia no tendría el éxito que conocemos sin la labor de los 18 técnicos que se encargan de vigilar cada movimiento, la mecánica de cada niño, para averiguar cuales son sus mejores aptitudes y formarlos en este sentido.
Pocas cosas conmueven tanto a un hombre como los niños. Rivero no escapa a esta verdad, porque cuando quisimos saber lo que se siente trabajar con los niños, nos dice sonriente que es una experiencia fantástica. Ya imaginamos la sabrosura de tener tanto cariño de estos muchachitos que ven en sus entrenadores a maestros, a unos segundos padres y, por añadidura, a unos héroes que en el terreno, son invencibles.
Y la verdad es que, teniendo ese verde tan bonito en el campo... ¡hasta provoca jugar béisbol!