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Desplazó Al Ble Ble
El béisbol conquista a Guatire
 
Artículo.-

      Transcurría el año de gracia de 1918. En medio del ambiente campestre del Guatire de la época, en el sitio que hoy ocupa la Casa Sindical, cubierto entonces de áspera maleza: cototana, pitahaya, tuna brava, maya y demás plantas espinosas; al fondo el cerro de “Curiepito”, al pie de éste la tejería de Jorge Cazares; en la tarde de un día de dicho año, un grupo de jóvenes guatireños: dependientes de comercio, tenedores de libros, alpalgateros, tabaqueros, carpinteros y, en general, de oficios urbanos, dio comienzo a la tarea de desmontar y despejar el lugar de la espesa Maraña, con inusitado Entusiasmo.

     La gente que por allí pasaba, obreros cañeros en su mayoría, que de sus lugares de trabajo regresaban a sus hogares, se detenían a curiosear y en son de burla les preguntaban: “¿Qué hacen ustedes ahí? Eso no es trabajo de patiquín. Se lo cogemos por ajuste”. Y ellos le contestaban: “Ustedes no han visto llagas, sino malditas. Esperen y verán". Ni las burlas de sus rudos coterráneos de la orilla, ni las espinas de los agresivos arbustos, hicieron desistir de su propósito a aquellos jóvenes del centro. Por las tardes, después de haber cumplido con sus obligaciones laborales ordinarias, se veía a los mismos jóvenes practicando un raro ejercicio, dirigidos  por guatireños que habían pasado temporadas en Caracas. A veces también hacían de instructores agentes viajeros del comercio de Caracas, de tránsito por el pueblo. Extraños vocablos sonaban en el ambiente: “estray”, “play”, “fao”, “ao”, “jon”, “piche”, “queche”. Una tarde aparece en la esquina suroeste un ensamblado de tablas colocado verticalmente sobre piernas de madera. En el centro del mismo lucían dos palabras: BACK STOP, y en la parte superior se leía: GUATIRE BASE BALL CLUB STADIUM. Un curioso, Avelino León, de la leonera de El Barrio, comenta: “Ah, pues, ahora si que nos jo... robamos, en esta va... rilla todo es musiú, de vainita se salvó Guatire”.

“PRIMER JUEGO DE BASE BALL”

     Un día del año ya mentado se anunció al pueblo de Guatire, por medio de volantes, que el próximo domingo tendría lugar el primer juego de BASE BALL entre las novenas azul y roja del recién nacido GUATIRE B.B.C. en el STADIUM del mismo. Llegó el día anunciado, el gentío que acudió al estadio, atraído por la novedad, dejó chiquita a cualquier concurrencia a la procesión del Nazareno de Guatire, parecía que nadie se había quedado en casa. Aparecieron los muchachos metidos en sus flamantes uniformes, algunos llevaban puesta sobre la camisa, la blusa corriente, que dejaron colgada en la rama de un cují, al fondo del estadio. El autor de estas líneas recuerda los nombres de algunos de ellos: Manuel Rengifo, Arístides Salas, José María Cruz, Carlos Toro, Delfín Rengifo, Iginio Urrutia, Oscar Bello.

UN REVOLVER “¡POR SI ACASO!”

     Empezó el juego, “pichaba” Carlos Toro, “quechaba” Delfin Rengifo, “ompayaba” el doctor Manuel Felipe Tirado, en chaleco, quien también era el médico del equipo. Los espectadores traspasaban el límite del estadio y estorbaban el movimiento de los jugadores; todos querían ver el juego a sus anchas, nadie quería quedarse detrás de otro. Un espectador llamado Mariano Povea recibió un pelotazo en un ojo, de un FOUL del bateador Arístides Salas. El lesionado fue auxiliado por el doctor Tirado con aplicaciones de árnica que extrajo de su botiquín; ya antes Juan Pablo Povea, pariente de Mariano, había traído una totuma de agua de la tejería cercana y le había rociado la parte afectada. Algunos amigos del lesionado, injustamente, intentaron agredir a Salas, éste echó a correr hacia el fondo del estadio, la gente creía que iba despavorido, pero no era así, de un bolsillo de su blusa colgada en el cují extrajo un revolver pequeño de los llamados “Bulldog"1, volvió, se le enseñó al público y lo guardó en un bolsillo del calzón, exclamando: “¡por si acaso!”. --Para la época en que ocurrieron los hechos que aquí se narran no había sido prohibido aún el porte de armas--.

ADIÓS A LA PELOTA VASCA

     El béisbol, desde el mismo momento en que se inició en Guatire, desplazó al juego de pelota denominado BLE o PLE (del inglés PLAY), que es una variedad de la pelota vasca, traído por los españoles. Era un juego rudo que consistía en arrojar la pelota contra la pared repetidamente sin dejarla caer. Los jugadores sudaban como caballos, el esfuerzo a desarrollar era inmenso y se hacía a mano desnuda, pues no se usaba paleta como en la pelota vasca. Los sitios o canchas donde se practicaba ese juego se llamaban “BLE”. Existían  varios en Guatire, según la tradición y la mención que de ellos se hace en títulos de propiedad de inmuebles, los principales eran dos: el situado en un corralón de la calle Miranda, cercano al sitio de la hoy vivienda de la familia Arnal, que se llamó “Ble de Ochoa”, y el de El Recreo, como se llama el sitio que ocupó el patio de la trilla de los Delgado, en la hoy calle Bermúdez. En El Recreo, además de Ble, funcionaban otras diversiones o deportes, tales como boliche, bolas criollas, esgrima y otros.

 
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