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Caballo salvaje
Marlon Zambrano
 
Historia.-

Soy un caballo

A cien kilómetros por hora

Me embelesan las amapolas silvestres

Desbocado voy sin remilgos

Pero no me dejo arrastrar por los instintos

Relincho, soy un caballo dije

Voy fugaz sobre la fina hierba

Cuadrúpedo desbocado

Intrépido Rocinante

Enjuta fiera de oscuro pelaje

Animal de cuatro patas y una fusta

Un azote y al galope

Cosa salvaje de encaje y bolillo

Ni siquiera un alazán o un potrillo

Un caballo, llevo algún tiempo en esto

Avistando desde las laderas

El mundo a mis pies

Pobre jamelgo, intruso entre la paja

Cómo puedo ser yo el Quijote

El Mío Cid o Pegaso, ni siquiera

Puedo creerme Faetón, el hijo de Helios

 Y de Clímene arrastrando el carruaje

Del sol a través del cielo, lo incendio todo

Ni decir como Bukowski que “los días pasan

como caballos salvajes sobre las colinas”

Apenas un jaco, un espejismo

Cual los vieron llegar los pobres hijos de

Tenochtitlán, esos extraños seres

De cuatro patas y columna erguida

Con cabeza de hombre

Fiera de corral, voy buscando entre el musgo

No hallo nada comestible sino un verso

Qué coño hago yo con las palabras

Este animal que soy este salvaje

Hijo de la carrera, delirio de Troya

No me encuentro entre los hombres

Soy caballo, insisto

Y a cien kilómetros por hora

Apenas si me aquieto en las esquinas

Husmeo por ahí, voy perturbando

Y cuando amanece y me agarra el frío

Recostado de las columnas griegas

Me digo soy centauro, tengo muchas cosas

Que contar pero nadie me escucha

Y relincho, me arrecho y relincho

Y empiezo a juntarme con un poco de panas

Todos locos de bola y hambrientos de circo

Y no nos llaman los cuatro de Liverpool

Ni Las Cuatro Monedas, ni el cuarteto de cuerdas

Sino los cojonudos Cuatro Jinetes del Apocalipsis

Y salimos por allí, en noches bárbaras

Los cuatro jinetes que se solapan

Simbolizan la guerra (el del caballo rojo)

El conflicto civil (el del caballo blanco)

El hambre (el del caballo negro)

Y la muerte (el del caballo verdoso)

Y la pasamos del carajo

Nos da por perseguir yeguas

Y acaso nos provoca de pronto

Comer arepas a las tres de la mañana

Y todo el mundo asustado, preguntando

Qué hacen aquí esos monstruos alados

Y nosotros qué va, mansos a esas horas 

Qué va a querer uno acabar con esta especie

Estos se acaban solos, a nosotros nos provoca

Ir de bar en bar libando con alegría hasta que

A un intrépido caballo volador de bronce le da

Por decir que parecemos bestias iracundas.

 

Julio 2005

 

 

 

 

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