Ese viento sopla fuerte
hacia las costas de Oriente,
su rumor suave y cadente
se desdobla, tierra adentro
en ventisqueros hirientes.
El espectro de la muerte
cubre con sangre los valles,
anegando la colonia y,
un firmamento de ayes
al corazón endemonia.
El Sol refulgente se erige
cual erizo de espadas.
Y de entre sus filos emana
Un Titán de recia efigie
con volcán en la mirada.
Hay un grito en la alborada,
Sucre, suena en los vientos
Sucre, surca los campos
Sucre, crece en el pecho
y en los labios se hace canto.
Es de El Mariscal el artificio
cortes, ingenioso y contralor
del tratado de Armisticio
Hizo gestas más humanas
y al vencido dio el honor
Si es la guerra menos mala,
si hubo en la lucha un vestigio
de eso que llaman amor.
Es porque él dio en la batalla
más que gloria al vencedor.
Dejó el Astro en sus estelas
mil lecciones de humildad.
Se hizo viento, se hizo vela,
se hizo potro, se hizo mar.
vertió su sangre en Berruecos
Cual Abel universal,
y fue soplando en las almas
cien ecos de libertad.
Lumbre por siempre inmortal
“Es mi Sucre, El Mariscal”.