Esta tarde la bebida
hace puchero en las gargantas
Un filme primigenio
prende la pantalla de recuerdos.
En el traspatio de los guayabos
el eco de los días lejanos
llega en el humo de los cohetones
abriendo el sueño de mis nueve años.
Bajo la sombra de almendrones en flor
y el amarillo de los cundiamores en la empalizada
los días frescos de diciembre
viajan en la ronda de los vientos del este
en los cañonazos de la plaza
y en las canciones de la madrugada.
La leña crepita en los fogones
la humareda aroma el corredor hecho una pascua
jolgorio de aliñanzas en la cocina
la candela macera las sustancias
el paladar prueba las dulzuras al aire
la hallaca borbotea entre las pailas.
La noche trae en luces de bengala
la nostalgia de un juguete anhelado
un rocín de madera con crinejas
de traposun bozal
de trenzas de pabilo
y la cola de barbas de maíz
se encabrita en las manos
de un jinetehecho de celuloide.
Relumbran los regalos sobre las alpargatas
y encienden de alegría los corazones
Jugando en los azules del espacio
los patines atados a los pies
nos ponen a volar como los pájaros
y a soñar con la estrella de Belén.