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Nostalgia de Siglo XX
Por un premio municipal de literatura
José Manuel Milano
 
Artículo.-
     En estos tiempos en que los versos se alejan de las almas de los niños y la apatía agobia los corazones de los hombres, reina el materialismo que mutila el talento creativo de los pueblos. Mientras se cierran los espacios para el arte popular, hay mil corrientes que no van al mismo mar, se secan en los eriales de la modernidad castradora, la comodidad y la carencia de tiempo para las buenas letras. Acá en el Municipio Zamora no escapamos de esa innegable realidad, y así seguimos viviendo bajo las rimas del pasado, enarbolamos los baluartes de otros tiempos, impávidos bajo la sombra de sus glorias. Pero qué hay del ahora y del mañana, ¿dónde hemos sembrado letras para cosechar almas sublimes y nobles creadores?

     Ayer Elías Calixto Pompa nos abrió el camino, senda certera y sempiterna para gloria de todos; Rafael Borges confirmó nuestra presencia en el orden literario nacional, y otros como Pittol, Acuña, Gil, mantuvieron viva la tea de nuestro bien ganado espacio. Luego, nada más se ha visto, con esa firmeza y devoción, con la sola excepción del otrora esperanzador Concurso de poesía y cuentos de la Casa de la Cultura Antonio Machado. Durante cuatro años se avivó cual efluvio de esperanzador talento una muestra de nuestra beta literaria, representada en las figuras de Nancy Fernández, Gladys Laporte, Marlon Zambrano, María González, Alexander Oropeza, Luis Martus, Yurigma Barreto, Julián Pérez, Jorge Chirinos, Jonathan Millán, José Martínez, Ángel Pestaña, Otilia Delgado, Isidro Salazar, José Migliore, Robert Girón, Eduardo Parra, Saturnino Sevilla y Lenis Acosta, todos ganadores, en esa época, a finales del siglo XX. Desde entonces abogamos por la creación del Premio Municipal de Literatura y por una política cultural de promoción literaria, porque el arte también es un camino a la revolución de los pueblos.

¡BUENOS DÍAS, PITÁGORAS!

     ¿Qué pueden hacer tres torpes, escuálidas e inútiles paralelas para romper con la espesa monotonía de un viaje sin retorno por el túnel del infinito?

     ¿Qué hacer para que el triángulo equilátero se despoje de su orgullo medieval, deponga su actitud francamente pedante, carente de todo sentido de humildad y admita de una vez por todas y sin tanta fanfarronería lo aburrido de su forma?

     El espacio, aún disgustado por el trepidar horizontal de las verticales, se desliza en diagonal hacia las profundidades del tiempo en espera a que el trapecio se incline ante la evidencia de los hechos y deposite con sutil delicadeza una de sus líneas rectas sobre la barriga de esa plácida, dulce y tierna horizontal que flota boca arriba desnuda en pelota y con las piernas abiertas, cuando de pronto estalla una voluptuosa perpendicularidad y todo el mundo queda loco.

     Por fin el círculo que abandona su eterna timidez, se despoja en redondo de su circunferencia, hasta quedar libre de todo borde que pretenda encerrarlo de nuevo dentro de sí mismo.

     Pero aún quedan esos dos puntos, equidistantes el uno del otro, vergüenza y deshonra de la geometría, quienes, imbuidos de una torpe idiosincrasia que le sirve de norte, cabalgan como un par de tontos sobre ese astuto, pérfido y multilateral pentágono en espera que a la línea recta le dé su perra gana de ubicarse, de una vez por todas, en la distancia más corta.

¡Patria o muerte!

preferiblemente, Patria.

Autor: Jorge Chirinos

Mención: originalidad temática 1995

Libertad

Hoy...

quisiera ser gaviota... y volar entre los mares...

y rodearme de la brisa... que no siente...

Caminar entre las rosas,

y entre los verdes paisajes... y sentir paz que me llene...

que me invada... que me harte.

Volar entre las nubes,

y reposar del cansancio... no encontrar nada en el tiempo,

sólo escuchar al silencio...

Sí, vagar entre los vientos,

sin temor ni pensamiento... para encontrarme conmigo...

para saber lo que siento...

Conocer lugares nuevos,

y lejanos de estos rumbos, sin reloj y sin apuro...

Que el viento dance en mi pelo,

que un ropaje fresco vista todo mi cuerpo,

para hallar un lugar nuevo, sin lucha, ni desconsuelo...

Sin nostalgia y soledades... ¡sin tristeza en los recuerdos...!

Y correr bosques, descalza,

y cegarme con sus verdes, sin poder ser atrapada...

a donde no llegue nadie...

para poder soñar profundamente,

y despertar sin recuerdos... sin nombre... sin momento

Cerrar los ojos al mundo,

y respirar, nada más...

sin historia... sin lamento...

Sentarme a la sombra húmeda,

y respirar frescos aromas...

sin pensar nada... estando sólo yo sola...

Para que así, el alba llegue...

me rocíe, y me lave del ayer...

de recuerdos del pasado... de nostalgias del querer.

Recorrer,

muchos jardines... descansar de tanta gente y...

¡encontrar la libertad!

Autor: Lenis B. Acosta J.

1° Lugar poesía 1997
 
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